…amanecer salvaje…

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“..más que colombiana, me siento muy latina…”: Marta Gómez – Entrevistada por Marlon Becerra.

marta gómez

“…es que el mundo necesita la música… y cuándo a mí me preguntan,

“..bueno, ¿usted porqué canta canción social, o con mensaje?
¿porqué no canta canciones de amor?”,

yo pienso que va más allá de que te guste o no te guste,
es que tú tienes una responsabilidad,

y eso es lo que los músicos, a veces,
o no saben o no quieren darse cuenta,

pero tener un micrófono es un poder…
es que tú tienes que hablar…”

Marta Gómez

“Marta nació cantando.
En su cuna componía
y cantaba los ruidos que la rodeaban,
para llamar el sueño.

Marta compone para conjurar la nostalgia
y espantar las tristezas, las suyas y las ajenas.
Aprendió a cantarle al alma y el alma aprendió a oírla.

En su voz canta el viento, a veces se ríe un río
y hasta se escuchan los murmullos de la tierra.

Con su guitarra, su voz y llena de ganas sigue componiendo
los cantos que la rodean
y las voces que le dictan las ausencias, para arrullar el silencio.”

Nicolás Buenaventura Vidal
Realizador de cine, guionista y cuentero

http://www.martagomez.com/biografia.php

  marta_gomezEn Alwari:

” …si puedes seguirme en las alas del viento, a mundos muy lejos del sol…” Marta Gómez

“Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres” – Marcela Lagarde

Principios éticos fundamentales del yo

No ponernos en riesgo.
No autodisminuirnos.
No ponernos en segundo plano.
No colocarnos en la sombra.
No subordinarnos automáticamente.
No servir.
No descalificarnos.
No menospreciarnos.
No depreciarnos.
No hacer el consenso a la autodestrucción del yo.
Vivir con la lógica y en beneficio de la ganancia para ti, o sea, ser egoísta.
Hacer una nueva estética afectiva.
Para cambiar, no hay respuestas dadas que se puedan generalizar como válidas para cada situación o para cada
mujer, pero sí hay principios de vida y eso es lo que  
feministamente podemos compartir.
Mientras se desmonta el pecado y la culpa, aprender el goce de la subversión.

Tomado de Marcela Lagarde en

CLAVES PARA EL PODERÍO Y LA AUTONOMÍA DE LAS MUJERES“.

Desde: http://nakawe.jimdo.com/

\”Claves feministas para el poderío y la automía de las mujeres\” – Marcela Lagarde (PDF)

…los medios de comunicación y su mensaje sobre las mujeres….

14 septiembre: Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los MCS
ANRed *
Adital –

“La representación de las mujeres por parte de los medios es como un espejo roto que no logra encajar, ni siquiera juntando todos los pedazos”, expresó hace un tiempo la periodista brasileña Adelia Borges. Desde la Campaña “Ni una mujer mas víctima de las redes de prostitución”, las mujeres que la integran realizaron el siguiente análisis sobre los medios de comunicación y su mensaje sobre las mujeres. El artículo pertenece a su reciente publicación “Una perspectiva abolicionista sobre la prostitución y la trata”.
Los medios de comunicación frente a la prostitución y la trata de mujeres y niñas/os (O cómo nos imaginan los medios de comunicación)

En esta etapa del patriarcado capitalista, el mercado se extiende a todos los ámbitos de la vida, incluidos los más íntimos. La intimidad se exhibe como producto y la sexualidad se mercantiliza. Los cuerpos, especialmente los cuerpos de las mujeres, se convierten en productos.

Los medios de comunicación acompañan y a la vez producen esta realidad, obteniendo importantes beneficios económicos. La promoción de los cuerpos-sexuados como mercancías, impulsa la idea de la prostitución como algo deseable, placentero y económicamente conveniente, lo que se opone a la experiencia de millones de mujeres en esa situación.

Cuando expresamos “medios de comunicación” nos referimos a todas las formas comunicacionales: radio, TV, periódicos, revistas. Haremos referencia a los programas de mayor audiencia, a la mayoría de las publicidades, a la casi totalidad de la prensa escrita y a gran número de revistas. Dejamos de lado las excepciones, algunos medios y periodistas que tratan de implementar una perspectiva no sexista de la comunicación. Incluso tenemos el acompañamiento de algunas periodistas que forman parte, con nosotras, del movimiento de mujeres y del feminismo. La propuesta de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red) que acaba de lanzar un “Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra la mujer” en el cual elabora una guía no sexista sobre el femicidio y la violencia de género, nos parece importante.

Las mujeres tenemos un lugar en los medios. Se nos propone un “ideal de mujer” que es reproducida por el conjunto de las diferentes formas comunicacionales que, junto con la escuela, la familia y las iglesias conforman una cultura que nos coloca en el lugar de la mujer objeto, la mujer-cuerpo para el placer de otros. No se contempla la realidad cotidiana de “las mujeres reales”, las mujeres que trabajamos y luchamos, las que actuamos todos los días, las diversas, las que ejercemos nuestro derecho a otras opciones y que no aparecemos como algo “deseable” de ser relevado.
Nos muestran permanentemente “el modelo”: flaca, linda, perfecta y joven, legitimando determinados cuerpos; emancipada por la mediación del dinero, limitando la autonomía de las mujeres; heterosexuales y pasivas, imponiendo roles y algunas sexualidades sobre otras. Con cada una de estos ítems hacen programas que nos enseñan, nos atrapan y nos moldean.

La exhibición erótica de las mujeres en la televisión, en el cine, a través de la moda y con los concursos de belleza es pedagógica. Todos los medios de difusión son de manera permanente una escuela de prostitución para las mujeres de todas las clases sociales, grupos de edad y nivel educativo, como señala la antropóloga Marcela Lagarde, en “Los cautiverios de las mujeres”.

Los medios de comunicación enseñan a las mujeres el lugar de objetos-eróticos-pasivos. Promocionan el uso de su cuerpo. Las que despiertan el deseo de los varones son las que se ven validadas, podrán acceder al bienestar, al éxito y por supuesto a los hombres.

También está en los medios la otra opción, la “mujer-objeto-para el uso-del otro”: la madre-esposa, la que siempre está dispuesta a un sacrificio más. Única responsable de sus hijo/as. Este es nuestro “deber”, el más “sagrado”. Así se refuerzan los roles tradicionales y quedamos, una vez más, atrapadas como mujeres, y por el solo hecho de serlo. No ofrecen ninguna posibilidad de una maternidad libremente elegida y compartida, ni la alternativa de no ser madres. Tampoco contemplan la maternidad como una función social, de la que deben ser también responsables los varones y toda la sociedad, ni muestran las dificultades reales que enfrentan millones de mujeres que están solas a cargo de sus hijas e hijos, sin cuota alimentaria y sin apoyo alguno del estado.

Otro modelo que nos impone la cultura a través de los medios es el “amor romántico”, basado en la propiedad privada del varón sobre la mujer. Su exaltación a través de diversos tipos de expresión y de formatos (aquí deberemos incluir los cuentos infantiles con el príncipe azul, las mujeres domesticadas y la eterna preocupación por “la belleza”), refuerza la idea de nuestra dependencia, enaltecida ahora por el “romanticismo” de haber alcanzado la felicidad del “pertenecer”.

Fomentan, así, una socialización y una sexualidad masculina basada en la dominación sobre nuestro cuerpo. Así, juguete o incubadora, siempre “con dueño”, debemos desaparecer como personas en función del bienestar y el placer de otro.

Estos mensajes re afirmativos de estereotipos y mandatos: mujer-objeto, mujer-madre perfecta, mujer-amor romántico, nos inducen a gozar de nuestra propia opresión sintiéndola como nuestro destino ineludible-deseable y desde allí transmitirla a nuestros hijas/os.

Queda expuesta la moral opresora, con la permanente apropiación del cuerpo de las mujeres, que con la intermediación de los medios, transmisores del pensamiento y valores del patriarcado aliado fraternal (alianza entre varones) del capitalismo, se legitima y se reafirma.

Al transmitirnos el mensaje aprendido a través de siglos tienen altos niveles de rating, divierten domesticándonos, hacen dineros como cómplices del naturalizado negociado de la explotación sexual de las mujeres, crean complicidades entre varones, reafirman códigos entre pares. Por citar algunos ejemplos: Tinelli, Andrea del Boca, rubro 59, Clara de Noche, Cenicienta, publicidad de celulares, etc.

Muestran la prostitución y la trata “forzada” como algo intolerable y paralelamente y a renglón seguido, incentivan, propagandizan y ofrecen saunas, servicios de acompañantes, o sea mujeres en situación de prostitución. De esta manera banalizan y difunden como ejercicio de la “libertad” la explotación de la mal llamada prostitución “voluntaria” y trata “consentida”. Para ellos la prostitución forma parte de la cultura.

En la TV, los afiches de la calle y en internet, la #########ía está presente y es mucho más que imágenes. Relacionada con la violencia, con el supuesto deseo de crueldad por parte de la victima (mujer o niña/o, la mayoría de los casos), con la imagen de una mujer que desea ser torturada y humillada, es una práctica de discriminación sexual.

La realidad nos muestra sólo show mediático y falta de voluntad política de cambio mediante análisis profundos basados en los enfoques que proponemos las feministas: las mujeres somos personas sin destino ineluctable marcado por el género y merecedoras de derechos como humanas.

Sin voluntad política de equidad y de justicia, con desprecio a las pautas más fundamentales de la no discriminación (sin que a nadie le importe), ni de respeto a los derechos de las mujeres, considerándonos como receptoras pasivas, ignorando nuestra diversidad, ocultando nuestras inserciones en múltiples ámbitos de lucha y movilización por el cambio social y cultural, fortaleciendo nuestra desigualdad, promoviendo un discurso hétero-sexista, con el propósito de que el espectáculo y la cultura patriarcal deben seguir, no intentan cuestionar de manera alguna el orden establecido.

Los medios nos enseñan que nuestro cuerpo expropiado es una “mercadería” a exhibir, fuente de toda felicidad…para otro. Construcción básica de la institución de la prostitución.

Usan todo su poder para reafirmar los cautiverios de las mujeres.

Campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”
http://www.campanianiunavictimamas.blogspot.com

* Agencia de Noticias Red Acción

https://i2.wp.com/bligoo.com/media/users/0/38837/images/mujer-mirando-a-la-luna.jpg

VER en …y contribuyan a hacer desaparecer la violencia y los malos tratos…

“…es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos a mano, para hacer futuro..” Pedro Casaldáliga

NUESTRA HORA

Es tarde
pero es nuestra hora.

Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer futuro.

Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.

Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.

Pedro Casaldáliga

pedro casaldáliga

EL TIEMPO Y LA ESPERA
Pedro CASALDÁLIGA

“…con el imperio, contra la Iglesia de los pobres…”: una alianza informal entre el Vaticano y EEUU, para combatir la “amenaza comunista” en Centroamérica.

Augusto Zamora R.
El Mundo 
. 

Entre 1977 y 1979 fueron asesinados cinco sacerdotes en El Salvador, seguidores de la Teología de la Liberación y miembros activos de la Iglesia de los Pobres, que trabajaban con las comunidades y sectores más oprimidos y reprimidos del país.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de El Salvador, viajó a El Vaticano en agosto de ese año, con un dossier minucioso sobre la brutal represión que venían sufriendo la Iglesia y el pueblo salvadoreños. El Papa Juan Pablo II se negó a ver el dossier y a hablar del tema. Monseñor Romero regresó abatido pues había creído, hasta su entrevista, que al Papa le ocultaban información.

En marzo de 1980, Monseñor Romero era asesinado mientras celebraba misa. Ese mismo año, cuatro religiosas norteamericanas morían también asesinadas, luego de ser torturadas y violadas por el Ejército salvadoreño. El Vaticano condenó los crímenes pero no emitió condena alguna contra el régimen que los propiciaba. El silencio se hizo norma.

De enero de 1980 a febrero de 1985, 23 religiosos fueron asesinados en Guatemala. Con ellos, decenas de miles de civiles, en el mayor baño de sangre sufrido por la región en las últimas décadas. Se repetía el guión. Condena opaca y formal y silencio ante la dictadura criminal. La Jerarquía departía con generales y oligarcas, mientras sacerdotes, religiosos y comunidades cristianas de base eran sistemáticamente perseguidas o muertas.

En Nicaragua había triunfado en julio de 1979 la revolución sandinista. Con ella llegó al poder, por vez primera en la historia latinoamericana, la Iglesia de los Pobres. Cuatro sacerdotes fueron designados ministros. El padre Miguel D´Escoto, ministro del Exterior, Ernesto Cardenal, ministro de Cultura, Fernando Cardenal, ministro de Educación y Edgar Parrales, ministro de Bienestar Social. El Vaticano se revolvió indignado. Todo lo que era silencio en El Salvador y Guatemala, se hizo estridencia contra la revolución sandinista y sus curas ministros.

El Papa exigió a los sacerdotes que abandonaran los cargos y empezó una persecución sistemática contra los que apoyaban a la revolución. Curas y monjas progresistas eran obligadas a abandonar Nicaragua para ser sustituidos por otros reaccionarios. Cuando Juan Pablo II visita Nicaragua en 1983, el padre Ernesto Cardenal se arrodilla ante el Papa, quien responde agitando una mano condenatoria. La foto da la vuelta al mundo. En la misa pública, el Papa se niega a orar por los asesinados por la contra. Sus actos se tornan políticos y la visita, preparada con tal celo por el gobierno sandinista que había construido una plaza especial para la misa papal, deriva en una completa ruptura.

En una reunión con el presidente Ronald Reagan, según relata el periodista Bob Woodward, se oficializa una alianza informal entre el Vaticano y EEUU, para combatir la “amenaza comunista” en Centroamérica. En Nicaragua, las iglesias se convierten en nidos de la contrarrevolución y los obispos en dirigentes políticos.

La cruzada anticomunista del Papa barrerá Centroamérica y la Iglesia Católica se dividirá en dos sectores irreconciliables, la iglesia oficial y la popular. Ganará la oficial, a un costo estremecedor en vidas y bienes. 

 La Iglesia de los Pobres es barrida por la suma de las purgas vaticanas y la represión de las dictaduras.

El epílogo será el asesinato de siete jesuitas en la Universidad Centroamericana de El Salvador, en 1989. La Iglesia Católica cae en grave descrédito y el vacío espiritual es llenado por la más peligrosa y destructora arma de que dispone EEUU: las sectas religiosas.

Promovidas por EEUU y protegidas por las oligarquías y las fuerzas armadas, como arma de combate ideológico contra la teología de la liberación, las sectas protestantes se propagan como hongos por la geografía centroamericana. Su difusión es más avasalladora en los países donde los movimientos progresistas y populares eran más fuertes: Guatemala, El Salvador y, tras la derrota electoral del sandinismo, Nicaragua. Las sectas enraízan en las zonas más pobres y entre la población más analfabeta, convirtiéndose en una calamidad, pues su fanatismo religioso embrutece a sus seguidores, agudizando atraso y subdesarrollo y haciéndolos presa fácil de políticos ultraderechistas, tanto o más fanáticos que ellos.

El resultado ha sido un descenso dramático del número de católicos que, como pasa en Guatemala, son hoy la mitad de la población. En Nicaragua se acerca vertiginosamente a esa cifra, en tanto los católicos comprometidos siguen condenados a las catacumbas. Como Papa llegado del frío, Juan Pablo II no fue capaz de comprender la tragedia que afligía a la región centroamericana ni al resto de Latinoamérica.

La cruzada contra la Iglesia de los Pobres le llevó

  • a someter en 1984 al padre Leonardo Boff al ex Santo Oficio, que le condenó en 1985 al silencio y a la privación de todos sus cargos.
  • Gustavo Gutiérrez fue obligado a “revisar” sus obras, en un proceso similar al sufrido por Galileo.
  • Los obispos defensores de la Teología de la Liberación eran recluidos en diócesis minúsculas y excluidos de facto de la Iglesia oficial, como los obispos brasileños Helder Camara y Pedro Casaldáliga.
  • La Diócesis de Río de Janeiro, a cargo de Paulo Evaristo Arns, fue dividida en cinco.

Y así. Alrededor de 500 teólogos fueron represaliados por defender una teología que situaba a Dios al lado de los oprimidos.

La cruzada anticomunista tuvo éxito, al precio de derrumbar a la propia Iglesia Católica y de privar de esperanza a unos pueblos necesitados perentoriamente de ella.

En la alianza fraguada en los 80, sólo EEUU ganó. Centroamérica sigue condenada.

 

Augusto Zamora R. es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid a_zamora_r@terra.es

http://www.rebelion.org

“¿Dónde quedó la esperanza?” Eduardo Galeano

La esperanza (según Galeano)

… para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo.
Y me digo: “¿Dónde quedó la esperanza?”. Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos.

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La tengo,  la vuelvo a perder.  A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.

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