…amanecer salvaje…

Por eso el enfoque de género, una elaboración feminista –y no un instrumento técnico de instituciones-, es la denuncia de los abusos sobre el cuerpo –el trabajo, la psiquis– de las mujeres, de parte del género masculino.

Victoria Aldunate Morales

En marzo conmemoramos resistencias a la violación patriarcal

Victoria Aldunate Morales


Hoy hablarán de obreras calcinadas o de la huelga de 13 semanas que se cerró con una gran manifestación de mujeres en 1909, un 8 de marzo. Pero de la huelga de 1905 –también en marzo– llevada a cabo contra el acoso sexual de los capataces, no hablarán porque echa por tierra la teoría de que las obreras sólo se rebelaron por la explotación de clase…

Llevaban meses denunciando a la patronal que había capataces que las acosaban sexualmente, pero los patrones no escuchaban, por eso el 28 de marzo las obreras del taller de pintura del empresario de porcelana, Haviland en Limoges, Francia, declaran la huelga. Su objetivo: que terminen los abusos sexuales de los capataces. Violencia sexual de hombres que eran de su misma clase social. Hombres que se aprovechan del escaso poder que el patrón les entregaba y lo usaban contra quienes vienen directamente “bajo ellos” en la escala patriarcal: las mujeres de su clase.

En memoria de Camille Vardelle

Otros talleres de mujeres se plegaron a la huelga contra el acoso. Veinte días más tarde, el 17 de abril, no habiendo logrado que las insurrectas desistieran, la patronal envió soldados a disolver la huelga. Dispararon. Quedaron varias heridas y una asesinada: Camille Vardelle. Sólo sabemos de ella que era una joven obrera, e imaginamos que si hubiese sido un hombre, alguna cantata, varios poemas y numerosos trozos de la historia, la mencionarían, pero fue una mujer…

Hasta hoy sucede. En los supermercados, guardias acosan a trabajadoras, compañeros de oficina abusan a colegas, en la calle cualquier vecino de nuestra población se cree con el derecho a burlarse de nuestro cuerpo, y los “amigos” o conocidos, en una fiesta por ejemplo, violan a mujeres. Son hombres de la misma clase social de las mujeres abusadas y acosadas.

Por otra parte, en los últimos años hemos observado que asaltantes pobres, en casas de ricos, no sólo roban si no, abusan sexualmente a mujeres, adolescentes, o niñas de la burguesía. Los hombres pobres se cobran venganza con las mujeres de los ricos. Como siempre, las mujeres como botín de guerra de quienes sean, pobres, ricos, invasores colonizadores o colonizados invadidos, de soldados del estado, torturadores o guerrilleros. No es cuestión de clase, es de género.

Por eso el enfoque de género, una elaboración feminista –y no un instrumento técnico de instituciones-, es la denuncia de los abusos sobre el cuerpo –el trabajo, la psiquis– de las mujeres, de parte del género masculino.

El feminismo ¿blanco, burgués y occidental?

La imputación acostumbrada –bastante xenofóbica– de compañeros de movimientos sociales de izquierda, indigenistas, anarquistas es que el feminismo es blanco, burgués y occidental. Es decir, nosotras las feministas de estos lares seríamos incapaces de pensar y actuar políticamente independiente de los hombres…

Bueno,

  • el feminismo es blanco, sí, y también afro, y también mestizo, y también chino, y también chicano, indio y árabe… Porque donde hay mujeres y mientras exista el patriarcado, habrá feministas.
  • El feminismo también es burgués, sí, liberal, se le ha llamado. Hay además un feminismo radical, uno socialista, uno anticlerical, anarquista, autónomo, comunitario… El feminismo en su historia ha tenido y tiene diversas expresiones y corrientes que comparten la denuncia contra el patriarcado y la intención de modificarlo.
  • ¿Y que el feminismo es occidental?, sí, y también africano, asiático y latinoamericano.


Protagonistas de la propia lucha

Las mujeres hemos tenido que rasguñar nuestra historia hasta debajo de las piedras, porque nos han negado más de tres veces –un millón-. Hemos ido conociendo nombres de feministas tercas que han quedado en la memoria por su fuerte activismo, pero también porque la Historia del Hombre, a menudo intenta mostrarnos que la rebeldía es sólo para elegidas. Así, muchas hemos sentido que somos una más –del montón-, y que entonces organizarse con otras es sólo para las más brillantes. O sea, la Historia del Hombre ha sido una vía más de desmovilización del feminismo.

Hay orígenes feministas y de clase, presentes en la historia de Latinoamérica aunque muchos izquierdistas piensen que sólo vamos a su siga y nos canten cosas como Y cuando yo me muera, querida compañera, mi lugar lo ocupas tú…


Flora Tristán: obrera y empleada doméstica Hija de un coronel peruano y una francesa, trabajó como obrera litógrafa a los 17 años en el taller de André Chazal, se casó con él y tuvo tres hijos. A la larga, abandonó a su marido y para sobrevivir, trabajó como empleada doméstica de una familia inglesa. Inició por esa época una ardua lucha legal por la custodia de sus wawas, pero a su hijita – a la que escribió varios poemas- sólo la recuperó de adulta.

Flora fue sobreviviente de femicidio, su marido trató de asesinarla disparándole, pero ella no murió. En 1833, viajó a Perú a reclamar una herencia de su padre y su activismo obrero socialista y feminista parece subrayarse en esa etapa de su vida. En 1847 publica uno de sus libros “La Unidad Obrera”. Muchas veces explica en sus discursos y escritos porqué –desde su mirada- los obreros no deben repetir la opresión que sufren de parte de la burguesía, hacia las mujeres. Su libro “La Unidad…” es publicado un año antes de que Marx y Engels publiquen el “Manifiesto Comunista”, pero ellos no mencionan a Flora.

Carmela Jeria, obrera, Belén de Sárraga, médica Carmela fue chilena, obrera tipógrafa, escribió en la prensa obrera y sacó su propio periódico “La Alborada” donde uno de sus temas recurrentes es defender la libertad de las mujeres y aborrecer lo que llama su esclavitud. “¿Acaso no luchamos nosotras por la existencia?”,”¿Es lógico que el hombre sea libre y la mujer esclava?”, se pregunta en sus columnas*.

Belén, nació en Puerto Rico cuando ese país era colonia española, era médica, y cuando vivió en Uruguay dirigió el diario “El liberal”. Escribía y hablaba contra la Iglesia por lo que sufrió varios atentados de grupos católicos. Organizaciones del movimiento obrero chileno la invitaron a dar conferencias al Norte de Chile en la primera década del siglo 20. A menudo criticaba que los cristianos siempre despreciaron a la mujer porque como decía San Ambrosio la mujer es la puerta del infierno. Luego de su paso por Chile, mujeres comienzan a organizar los “Centros de Mujeres librepensadoras Belén de Sárraga”.

Ellas fueron del movimiento obrero y siendo parte de él, no temieron defender la libertad completa de las mujeres.

Las mujeres siempre hemos trabajado

Si el 8 es el día de la mujer trabajadora, entonces es el día de todas, por más que discursos masculinos supuestamente “revolucionarios” traten de dividirnos –para reinar- en obreras, pobres, y las otras, aquellas que no merecerían –que no “mereceríamos”- el día. Todas trabajamos, siempre.

  • En el trabajo esclavista de la casa, en la junta de vecinos –que es de vecinas mayoritariamente, pero donde hay presidentes varones a menudo-,
  • en el Centro de Padres –que suele ser de madres-,
  • en la población,
  • en el municipio,
  • en la comunidad indígena,
  • en la agrupación equis,
  • en la organización social,
  • en el partido político…
La mayoría son actividades impagas, a menudo invisibles, que por eso mismo en vez de contribuir a la libertad de las mujeres, sostienen los poderes patriarcales fácticos en todos los niveles: político, social, comunitario, familiar… ¿Qué pasaría con una huelga de las mujeres en todas esas instancias?

Expulsión de las europeas

Las mujeres medievales europeas trabajaban. Las de las comunidades beguinas, de mujeres pobres o con pocos bienes, autogestionaban su sobrevivencia. Eran mujeres escapando de maridos agresores, rechazadas por haber sido violadas, niñas huyendo de casamientos pedófilos, etcétera. Vivieron juntas, se defendieron unas a otras, muchas veces se amaron entre sí. No eran monjas, sí querían se iban con hombres y luego, muchas veces, volvían. Se dedicaban a los textiles, la mueblería, la fabricación de alimentos, la medicina y otros oficios para sustentarse. Pero cuando los gremios de artesanos se institucionalizaron, prohibieron a las mujeres ejercer sus oficios, lo mismo los médicos. Las beguinas finalmente fueron aniquiladas por la Santa Inquisición que las quemó en sus hogueras, donde se estima en 100 mil el número de víctimas, el 90%, mujeres. Este “santo genocidio” fue la criminalización de la resistencia abierta al patriarcado, de mujeres populares, comunitarias y trabajadoras autogestionadas.

Expulsión de las indígenas

En Europa, las mujeres habían sido expulsadas del trabajo y la subsistencia, y de las comunidades, y en Abya yala –América– al menos en el Sur, fuimos obligadas a entrar al “hogar familiar”, a colocarnos polleras de “señoras de su casa”, despojadas de los protagonismos y poderes que tuvimos ancestralmente –aunque no hubiese sido el mejor de los mundos-. Fuimos despojadas por la complicidad interracial e interclasista de varones invasores y varones invadidos. Los hombres indígenas que muchas veces violaron a mujeres españolas “para debilitar al enemigo” y los invasores que violaron y abusaron de nuestras abuelas, juntos, relegando a las indígenas al lugar que ya habían obligado a entrar a las europeas.

Unas y otras trabajaron siempre. Sostenían las comunidades, la sociedad y las familias. Lo siguieron haciendo, pero con la memoria borrada de las libertades que alguna vez lograron arrebatar al patriarcado, y con la autonegación de su propio trabajo.

Historia de algunos triunfos de obreras

Si el medioevo con el favor de Dios nos expulsó de la sobrevivencia más digna que es la que surge fruto de nuestro trabajo autogestionado y autónomo, el capitalismo nos retomó para hacernos sus rehenes. Mano de obra más barata que la barata. Cuando el trabajo remunerado y explotado capitalistamente de las mujeres fue una evidencia tan grande como una catedral, comenzaron las insurrecciones.

El grupo de Historia de las Mujeres de San Francisco –Women´s History Group- rescató parte de la historia de las obreras. En noviembre de 1908, habría tenido lugar la insurrección de 20 mil trabajadoras de la confección en Nueva York, que mantuvieron 13 semanas de huelga, en la que sufrieron hambre, despidos y más de 600 detenciones, pero al final triunfaron. Consiguieron aumento de salario, reducción de la jornada laboral –trabajaban más de 12 horas– y derecho a sindicarse. Así, el 8 de Marzo de 1909 para celebrar sus reivindicaciones, habrían llevado a cabo una gran manifestación en la que participan además sufragistas y feministas.

Las consignas eran: Voto para las mujeres, fin al trabajo infantil y mejores condiciones de trabajo.

Al año siguiente, en 1910, en el II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas llevado a cabo los días 26 y 27 de agosto en Copenhague, Clara Zetkin y Kathy Duncker, proponen la fecha como homenaje a las obreras.

De quema de brujas a quema de obreras

Se cree que en los primeros años, el Día Internacional de la Mujer se festejaba en fechas diferentes según los países, pero siempre en marzo. Según la historiadora Ana Isabel Álvarez, las socialistas estadounidenses lo habrían celebrado desde 1908 y la finalidad habría sido reivindicar el derecho al voto. Por otra parte, desde 1911, se habría comenzado a celebrar en Europa -Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza-, donde las mujeres exigían el fin a la discriminación salarial, derecho a la formación profesional y a ejercer cargos públicos.

La historia que más se ha contado del 8 de marzo es que más de cien obreras textiles murieron encerradas y quemadas vivas en la Triangle Shirt Wais Company, en Nueva York, ya que la salida estaba bloqueada porque los patrones desconfiaban de robos de parte de las obreras. Se dice que la mayoría eran inmigrantes entre los 17 y 24 años. La fecha en que se ubica ese día fatal, varía, se habla del 8 de marzo de 1857, del 8 de marzo de 1908, del 25 de marzo de 1911 y del 27 de septiembre de 1909. La historiadora norteamericana Mari Jo Buhle investigó ese crimen patronal y habla del 25 de marzo de 1911, día en que habrían muerto las mismas obreras que el año anterior, en 1910, habían protagonizado la primera huelga llevada a cabo exclusivamente por mujeres en EE.UU.

Rusas iniciaron la revolución de Octubre

En el año 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, dando inicio al proceso insurreccional que acabaría en el mes de octubre de su calendario –noviembre del nuestro- ese mismo año. Las rusas salieron a las calles “desobedeciendo” las órdenes de los revolucionarios que pensaban que aún no era el momento. El socialismo real de la URSS nunca dio demasiada importancia al acontecimiento de mujeres, la gran celebración siempre fue la hazaña de los varones: la toma del palacio de invierno.

Fue un 8 de marzo en nuestro calendario – un 23 de febrero en el ruso-, que las revolucionarias rusas salieron a su marcha “por el pan” -protestaban contra el hambre a que las sometía el zarismo-. Fueron las mismas compañeras que posteriormente elaboraron la legislación a favor de las mujeres y exigieron la socialización del trabajo doméstico, socialización que los soviets jamás cumplieron.

A las Naciones Unidas, que tratan de reciclar cada lucha que no pueden sabotear, se les ocurrió recién en 1974 decretar el Año Internacional de la Mujer y aprovecharon de “bendecir” el 8 de marzo con su venia. Pero no sólo eso, también se ocuparon cuidadosamente de dar una versión que invisibilizó a las rusas feministas marxistas.

En Chile, el Ocho de Marzo fue declarado oficialmente día de la mujer bajo el gobierno del presidente Salvador Allende.

Importante parece subrayar en este día que las mujeres movimientistas, activistas, feministas, han sido protagonistas de sus propias luchas durante los 365 días de todos los años y siglos que ya dura el patriarcado**.

Notas:(*)“La Alborada”, periódico obrero feminista quincenal, fundado por Carmela Jeria, en Valparaíso y Santiago, entre los años 1905 y 1907

(**)Al menos unos 25 siglos antes de los cuales hubo unos 40 en los que se sabe de organizaciones sociales prepatriarcales, algunas matrilineales y matrilocales -SANAHUJA YLL, Mª ENCARNA. La cotidianidad en la prehistoria. La Vida y su sostenimiento. Ed. Icaria Antrazyt, Barcelona, España 2007.

Algunas fuentes: MICHELE PERROT. Mi historia de las mujeres. Fondo de Cultura Económica 2008, Buenos Aires.; ANA ISABEL ÁLVAREZ GONZÁLEZ (1999) Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945. KRK-Ediciones: Oviedo; VITALE, LUIS. Interpretación Marxista de la Historia de Chile. De la República palamentaria a la república socialista (1891 -1932) Tomo V. Lom Ediciones; Historia General de las Indias del clérigo Francisco López de Gómara (1555); Taller de historia oral andina. MUJER Y RESISTENCIA COMUNITARIA. HISTORIA Y MEMORIA. Hisbol. Equipo del THOA; GEORGES DUBY. “Mujeres del SigloXII” Ed. Andrés Bello../MARGARET WADELABARGE. “La Mujer en la Edad Media “ Ed. Nerea/“Historia de las Mujeres” Tomos2 y 3Varios Autores Ed. Taurus/ CARLOS FISAS. Mujeres, amores y sexo en la Historia. Ed. Plaza & Janes; Carpeta Didáctica. Mujeres Medievales. Clara Martínez Tomás, España; ALEJANDRA KOLLONTAI. El Día de la Mujer, escrito en 1913. Marxists Internet Archive, mayo de 2002.

DESDE  http://www.hommodolars.org

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