Vete miedo… vete…

vete de mi vida…


flores???… no gracias….

…reírte hasta de tí y ver que lo has logrado…

…un acoso que las obliga a casarse en contra de su voluntad…

ESCUCHAR: Basta ya!!!! . mp3

PUEBLOS 31: SENEGAL - LA CARA Y LA CRUZ

La problemática de las mujeres solteras

Penda Mbow y Selly Bâ

Miércoles 30 de abril de 2008, por Revista Pueblos

El fenómeno del celibato parece cada vez más problemático en Senegal. Porque plantear este debate en un país con más de un 95 por ciento de musulmanes no es sencillo, ya que en la comunidad islámica el matrimonio está bien considerado; es más, una mala interpretación del Islam hace de la poligamia un fenómeno largamente extendido. No obstante, como hecho social, el celibato está adquiriendo cada vez más importancia, sobre todo entre las mujeres. En 20041, durante las celebraciones de la fiesta nacional del 4 de abril, las mujeres de Saint Louis se manifestaron bajo el lema “Mujeres de Saint Louis buscan marido”. ¿A qué se debe esta progresión? Algunos piensan que este movimiento refleja un verdadero problema social en Senegal y otros en cambio, lo banalizan considerándolo incluso como algo humorístico. Pese a todo, el celibato está ganando cada vez más terreno y por eso nos parece necesario analizar, por un lado, los factores básicos a los que se debe el crecimiento de este fenómeno fuertemente ligado a la evolución social y por otro, reflexionar sobre las dificultades a las que se enfrentan las mujeres solteras.


JPEG - 58.9 KB
Ilustración: Paula Cabildo

El celibato es una característica de las sociedades occidentales. En Francia [1], bajo el Antiguo Régimen, el celibato se debía a numerosos factores: estaba bien considerado por la religión, permitía dividir menos las herencias y además era característico de muchos pobres que no tenían medios para establecerse. En el siglo XIX, el celibato de los hombres era un signo de libertad, entendida a veces como libertinaje, mientras que en el caso de las mujeres no estaba bien visto. Más tarde en el siglo XX, gracias a la difusión de los medios anticonceptivos, las mujeres pudieron por fin hacer “vida de soltera”. Hoy en día en Francia el celibato se da más frecuentemente en los escalones sociales más bajos y se percibe a menudo entre las mujeres pertenecientes a estos entornos como un medio de promoción social. Al contrario que las mujeres diplomadas y provenientes de los medios más acomodados, éstas se casan menos, ya que según F. de Singly, consideran que el matrimonio, concebido como una estrategia de promoción, es inútil si esta promoción se puede realizar por la vía profesional.

Se puede constatar que hay ciertas similitudes entre Francia y Senegal. En Senegal advertimos que a la mujer que no ha tenido éxito profesional le inquieta más lo que atañe al matrimonio que a la que sí lo ha tenido. Las perspectivas difieren entre una mujer educada y otra que no lo está, simplemente porque la última piensa más en ello. Las mujeres solteras no instruidas se resienten más ante la presión social que las otras y se preocupan más en encontrar un marido sea como sea. Mientras que las otras, a las que llamaremos las “intelectuales”, son más selectivas en la elección de su pareja y por lo tanto tienden más a quedarse solteras. Con todo, lo que nos diferencia del caso de Francia es que en Senegal la conciencia colectiva, que pesa mucho, empuja a las mujeres a considerar el matrimonio como un soporte social, a veces entendido como “paz social”.

Antes de analizar la situación de la mujer soltera en Senegal, vamos rápidamente a intentar determinar los factores que pueden justificar el avance del celibato en nuestra sociedad.

Factores que explican la evolución del fenómeno

Primeramente, hemos identificado dos tipos de factores, a saber, los factores mayores y los factores secundarios. Llamamos factores mayores a aquellos que influencian directamente y que pueden ser considerados como los más “evidentes” en la explicación del celibato:

- Se presenta como primer factor la crisis económica que sufre el país. Con un índice de desempleo que alcanza a la mitad de la población, hoy, los jóvenes se casan cada vez menos debido al encarecimiento de la vida y a la falta de perspectivas. Nos parece igualmente importante subrayar que con un clima económico poco favorable, especialmente acentuado en ciertas regiones del país como Saint Louis, Louga, Diourbel, Fatick, Kaolack o Tambacounda, a las mujeres les cuesta más encontrar marido debido a la emigración masculina.

- Otro factor se relaciona con la escolarización de las niñas y el aumento del número de mujeres bien educadas. A nivel mundial, entre 1970 y 1992, la tasa bruta de escolarización femenina combinando primaria/secundaria ha pasado de un 38 a un 68 por ciento [2]. En África, más precisamente en Senegal, incluso sabiendo que la tasa bruta es menor con respecto a países más desarrollados, notamos a pesar de todo una cierta evolución. Actualmente encontramos muchas mujeres intelectuales en la esfera pública que a menudo son solteras. Además, se puede observar una fuerte correlación entre el nivel de instrucción y la edad de formar pareja ya que la escolarización hace aumentar la edad media para formar la primera unión (AMPU) [3]. Las senegalesas con más dificultades para encontrar marido son aquéllas que han estudiado y que pertenecen a la población activa. A algunos hombres les cuesta aceptar esta evolución por razones bastante machistas. Esto atestigua que el peso de nuestras tradiciones, que son de esencia patriarcal, hace que el sexo masculino acepte difícilmente el estatus superior de la mujer. Los hombres no quieren que las mujeres lleven los pantalones en el matrimonio. Temen que su poder sobre ellas desaparezca. No obstante, esta tendencia empieza a cambiar poco a poco ya que la crisis económica empuja a los hombres a interesarse cada vez más por mujeres profesionales.

- Por otro lado, las investigaciones muestran que las mujeres del medio urbano se casan más tarde que las del medio rural a causa de la escolarización. Además, las estadísticas demuestran que hay más hombres solteros y divorciados en el medio urbano que en el medio rural, lo que demuestra que en medios rurales los hombres tienen una tendencia más pronunciada a casarse [4].

- Otro factor que se considera también es el desequilibrio demográfico. Actualmente, las mujeres representan el 52 por ciento de la población senegalesa. A pesar de la poligamia, las investigaciones han demostrado que el matrimonio en Senegal es de esencia monogámica: tres casados de cada cuatro son monógamos [5]. Hoy en día, no solamente asistimos al principio de un proceso de declive de la poligamia (de un 41 por ciento del conjunto de matrimonios a un 24,6) sino también a una baja significativa del número de esposas por polígamo. En 1994 [6], contábamos con 704.643 mujeres por 275.842 hombres polígamos, o sea 2,6 mujeres por esposo. En cambio, en 2002, el número de mujeres se estimó en 417.073 por 317.494 hombres polígamos, o sea 1,3 mujeres por esposo, lo que representa una disminución a la mitad.

- El reparto de la población por rango de matrimonio, según los estudios de RGPH [7], revela que hay más monógamos (58 por ciento) que polígamos. Los polígamos de rango 2 son más numerosos que los de rango 3 y 4. La repartición por regiones en uniones polígamas revela que éstas son más frecuentes en Kaolack (61,1 por ciento), Diourbel (60,3 por ciento), Tamba (56 por ciento), Louga (55,7 por ciento) y Kolda (56,4 por ciento). Con respecto a otras regiones, la región de Dakar cuenta con menos poligamia (38 por ciento), debido a restricciones de tipo socioeconómico.

En lo que se refiere a los factores que influencian indirectamente sobre el fenómeno se cuentan la religión, la etnia, la casta y el concubinato.

Cotidianamente, nos encontramos a menudo con problemas de pareja ligados a los tres primeros factores. En efecto, muchos matrimonios se anulan a causa de la religión, sobre todo si la mujer es musulmana y el hombre es cristiano. Sin embargo, lo inverso es aceptado a menudo. En cuanto a la etnia, lo consideramos un factor ligado al problema de casta. En Senegal hay etnias que respetan de manera sistemática la jerarquía de castas, esencialmente los wolofs, los halpulaar, los bambara y los sereer.

JPEG - 43.8 KB
Foto: Conchi Abascal

Aparte de problemas matrimoniales, muchos abortos e infanticidios son resultado de amores entre castas, ya que en las sociedades africanas en general y en la sociedad senegalesa en particular, el matrimonio no es solamente un asunto de pareja sino esencialmente de familia. A menudo, incluso, se ven parejas que rompen cuando se descubre que uno de los miembros pertenecía a una casta en particular. Por eso indagar sobre la filiación familiar es bastante corriente como preludio a la petición de mano. Muchas mujeres y hombres pertenecientes a determinadas castas prefieren quedarse solteros o casarse en el extranjero como forma de rebelión o huida [8].

El concubinato viene a añadirse igualmente a los numerosos factores que pueden justificar el celibato. En efecto, este fenómeno podría reducir la tasa de matrimonios simplemente porque los hombres no sienten la necesidad de casarse. Es una práctica que empieza a estar “de moda” y que además interesa a muchos hombres que así evitan la dote.

La situación de las mujeres solteras en Senegal

Las mujeres solteras están perseguidas por la sociedad, especialmente por la familia. Muchas de ellas evitan someterse a ceremonias familiares para no tener que oír monsergas de tías y demás parientes [9]. Algunas entrevistas [10] recogidas en la prensa retoman a menudo el tema de la situación de las mujeres solteras:

“Soy una mujer, madre de tres hijos y sin marido. Sabéis, las dificultades de la vida pueden empujar a una mujer a hacer cosas de las que se puede arrepentir el resto de su vida. Me veo obligada a trabajar de lavandera para satisfacer las necesidades de mis hijos”, declara con tristeza N. Guèye, una mujer soltera que busca su media naranja. Esta madre de tres hijos lucha cada día para sobrevivir y su única preocupación es como dar de comer a sus pequeños. Confiesa con tono de disgusto: “cada día que Dios nos da, hay hombres que me hacen proposiciones de matrimonio, pero cuando se ganan mi confianza, desaparecen. Hoy en día, los hombres nos toman por objetos. Como me encuentro con tres hijos y sin marido, la mayor parte de ellos se me acercan únicamente para tener una aventura y desaparecer”.

Otra encuestada siente la necesidad de revelar sus avatares como mujer viuda: “Desde el fallecimiento de mi marido, después del luto, no dejo de recibir proposiciones de matrimonio. La mayor parte de los hombres se me acercan únicamente para desnudarme” espeta antes de añadir: “vivo con mis hijos y tengo los medios para satisfacer sus necesidades porque mi trabajo me lo permite. Es cierto que hay hombres que son serios y se acercan a ti para cosas concretas. Otros en cambio, no buscan más que placer”. A la pregunta para saber si se resiste a las tentaciones que la asaltan, esta viuda responde evasiva: “verdaderamente, las mujeres solteras se enfrentan con todo tipo de dificultades, incluso sufren acoso sexual. Algunas mujeres se ven obligadas a ceder a las tentaciones de los hombres que no buscan más que su placer. Yo las comprendo a todas, lo hacen no porque sean malas, sino porque sienten la necesidad”.

La mayor parte de ellas son objeto de bastantes prejuicios. Según los rumores, se acuestan en todas las camas. Ndèye Touty Samb, soltera, cuenta: “la gente se inventa cualquier cosa sobre mí. Los hombres que viven en mi barrio dicen que estoy poseída por un espíritu maligno que hace que yo no pueda tener ni marido ni novio”. Pero a pesar de este rumor que la persigue, ella no se viene abajo: “sinceramente, aspiro a casarme pero la mayor parte de los hombres que conozco sólo buscan una aventura. De todas maneras, no me apresuro, el día que conozca a un hombre serio me casaré”.

Otra atestigua, con el corazón herido: “Después del fallecimiento de mi segundo marido, los hombres no se atreven a acercarse a mí. Dicen que estoy poseída por un espíritu maligno que mata a los hombres que se casan conmigo”. Hoy en día, las mujeres solteras sufren todo tipo de dificultades en la vida, además de tener que buscar sus propios medios de supervivencia, tienen que soportar prejuicios sociales, acoso de hombres que sólo buscan tener una aventura e incluso rechazo por parte de su propia familia.

Nuestra sociedad acepta difícilmente el celibato como opción de vida, cosa que se admite en Occidente. Las mujeres solteras son evitadas, temidas y objeto de una sospecha continua [11]; están normalmente estigmatizadas y se consideran en la mayoría de los casos como mujeres de hábitos ligeros. Sufren una presión social, un acoso que las obliga a casarse en contra de su voluntad. Por lo tanto, simplemente, hay que considerar el celibato de las mujeres como un signo de modernidad en una sociedad que tiene aún problemas de individuación.


Penda Mbow es profesora de Historia en la Universidad de Dakar y Selly Bâ es colaboradora suya. Original en francés, traducido para Pueblos por Belén Cuadrado. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 31 de la Revista Pueblos, marzo de 2008.

Notas

[1] Montousse, Marc y Renouard, Gilles (2006): 100 fiches pour comprendre la Sociologie, París, BREAL, p. 203.

[2] PNUD (1999): “Les sénégalaises en chiffres : analyse des données sociodémographique, économique et politique relatives aux femmes”, Programme des Nations Unies pour le Développement (PNUD), Dakar, New York.

[3] Agence Nationale de la Statistique et de la Démographie (ANSD).

[4] Recensement général de la population et de l’habitat (RGPH), 2002. Fuentes ANSD, p.29.

[5] Informe de síntesis de la segunda “Enquête sénégalaise au près des ménages” (ESAM II) - encuesta senegalesa sobre el matrimonio, 2004, p.33.

[6] Ibid.

[7] Informe nacional de presentación de resultados (RGPH), Op., Cit. p.31.

[8] En Mbow, Penda : “Democratie et castes”

[9] Entrevista con una mujer soltera intelectual de treinta años.

[10] “El calvario de las mujeres solteras en Dakar”, Le Matin, 3 de enero de 2007.

[11] Entrevista con Abdessamed Dialmy, sociólogo.

DESDE http://www.revistapueblos.org

…y contribuyan a hacer desaparecer la violencia y los malos tratos…

La violencia hacia las mujeres en los medios de comunicación

Paloma Lafuente

Miércoles 30 de abril de 2008, por Revista Pueblos

En los últimos años venimos asistiendo a un cambio progresivo y natural en el tratamiento que de la mujer hacen los medios de comunicación. Los espacios impresos y audiovisuales se han incrementado destapándose una realidad que desde siempre permanecía invisible a los ojos de la sociedad, aunque no desconocida: la violencia hacia las mujeres. Con el paso del tiempo los medios han sido más conscientes de la enorme influencia que podían tener, no sólo en el cambio en la agenda del gobierno y de las políticas de igualdad sino también constituyéndose como herramientas de cambio social y generadores de opinión pública. Contar con unas fuentes adecuadas de información, lenguaje apropiado sin frivolidades ni sexismo, así como buenas dosis de ética y compromiso social, contribuyen a la mejora y transmisión de valores positivos y ajustados a la realidad.


A finales del año pasado, como consecuencia de la muerte de una mujer a manos de su ex pareja sentimental después de que éste intentara reconquistarla en un programa de televisión, el Gobierno español y las principales cadenas de televisión se pusieron de acuerdo en la creación de una Comisión de Expertos que brindaría su apoyo hacia el tratamiento informativo que se hiciera sobre los casos de maltrato y violencia contra las mujeres. Esta novedosa iniciativa en respuesta a la demanda social, la presión mediática que desató el caso así como el revuelo creado en diversos sectores, ha servido para consolidar el camino emprendido por numerosas organizaciones de mujeres, federaciones de consumidores y el Instituto de la Mujer desde su creación en 1983.

Diez años antes fue otra mujer la asesinada por su marido bajo circunstancias similares, lo que provocó que los medios comenzasen a ser conscientes del papel didáctico-social que desempeñaban y podían desempeñar en la eliminación de actitudes machistas y abuso de poder que se ejercía sobre las mujeres.

La visibilización

Lo que antes permanecía en el espacio de lo privado, del hogar y la familia ahora encontraba su lugar en los medios, se mediatizaba, trasladándose a la esfera de lo público, de lo que todo el mundo ve y opina. La violencia hacia las mujeres dejó de ser algo oculto y sujeto a las páginas de sucesos de los periódicos que desde mediados de los años setenta y principios de los noventa representaban discursos de poca profundidad y la mayor parte difusos. A partir de ese momento las redacciones y sus directivos se percatan del “tirón” que este tipo de información podría causar en la sociedad. Empiezan a considerarlo interesante, vendible.

Según el estudio que realiza Concha Fagoaga sobre la violencia en los medios de comunicación [1], se trata de: “Un juego de espejos, en todos los medios de autorreferencia y efecto por el cual los medios no citan la realidad social sino que se citan entre ellos. La referencia para los periodistas no es la realidad social sino lo que los medios de comunicación hacen con esa realidad social, lo que pone en marcha un proceso de imitación”. Es decir, lo que interesa a la sociedad y enmarca un medio de referencia, es lo adecuado, el camino a seguir.

La labor de implicación de los medios en la temática de género responde a la demanda social y, por tanto gubernamental, que comenzaron a cobrar estos temas en la década de los noventa con la creación en 1994 del Observatorio de la Publicidad Sexista del Instituto de la Mujer, posteriormente denominado Observatorio de la Imagen de las Mujeres, en el que por primera vez se recopilan quejas sobre la imagen de las mujeres en publicidad y en los medios de comunicación. La respuesta por parte de los anunciantes de publicidad, agencias de publicidad y medios de comunicación fue siempre de compromiso y esfuerzo por evitar el tratamiento discriminatorio y vejatorio de la mujer.

JPEG - 61.2 KB
Ilustración: Paula Cabildo

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, han sido muchas las campañas denunciadas y retiradas de los medios, principalmente de la televisión. En el terreno publicitario es donde se produce más visiblemente la vulneración de la imagen de las mujeres. La existencia de una Ley General de Publicidad (Ley 34/1988, de 11 de noviembre de 1988 ) no ha podido evitar que se alteren muchos derechos que deben ser protegidos por el Estado. En el artículo tres de dicha ley se califica de publicidad ilícita: “La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución. Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia”. A lo largo de 2007 fueron denunciadas muchas campañas publicitarias, como la de la firma textil italiana Dolce & Gabbana, en la que se incitaba a la violencia contra las mujeres; o el polémico calendario de azafatas en biquini de la línea aérea irlandesa Ryanair. En ambos casos se denigra la imagen de las mujeres no representando su verdadera realidad y lugar en sociedad sino más bien como mero objeto sexual y de intercambio comercial.

En cuanto al terreno del periodismo y los medios de comunicación, la dinámica en el tratamiento de la violencia de género ha evolucionado con respecto al pasado, cuando los temas de violencia machista aparecían casi siempre ubicados en la sección de sucesos. Con el paso del tiempo los contenidos informativos y las programaciones de prensa, radio y televisión empiezan a experimentar notables mejoras, al ocupar mejor y mayor espacio y al otorgárseles el lugar que se merecían como tema relevante en las informaciones diarias.

La tentación del sensacionalismo por falta de sensibilidad, en algunos casos, o por intereses comerciales y económicos, en otros, ha puesto en peligro, en ocasiones, la misión del verdadero periodismo. Tampoco podemos olvidar el fin social que debe perseguir cualquier información en cuanto a la educación de los públicos, además de instrumento para la libre comunicación de las ideas.

En este sentido, el tratamiento de las informaciones sobre violencia y maltrato debe involucrarse y construir de forma justa las identidades que tanto hombres como mujeres tienen en la sociedad. Según el estudio conjunto de RTVE y el Instituto de la Mujer sobre “Mujer, Violencia y Medios de Comunicación” [2]: “es importante ampliar la representación de las mujeres con imágenes positivas que reflejen la auténtica realidad. Conviene recordar que hay mujeres juezas, ingenieras, transportistas, astronautas, agricultoras o ministras y que eso debe reflejarse también en la imagen que de la mujer transmiten los medios de comunicación”.

El cambio de agenda que estos temas están experimentando en los medios obliga a insistir en el adecuado tratamiento, estilo y lenguaje en el que deben posicionarse cuando aborden contenidos de maltrato y violencia contra las mujeres. Así, en abril de 2007 se constituyó la Comisión Asesora de la Imagen de las Mujeres en la Publicidad y los Medios de Comunicación [3] con la intención de impulsar acciones por parte de entidades como RTVE, AEAP (Asociación Española de Agencias de Publicidad o FACUA (Asociación de Consumidores y Usuarios en Acción) entre otras, que contribuyeran al cambio cultural de la sociedad en la lucha contra los estereotipos de género y discriminaciones contra las mujeres. Sin embargo, no será hasta noviembre de ese mismo año cuando el gobierno se vea obligado a revisar el tratamiento informativo que se estaba realizando en los medios ante los casos de violencia machista. Por esta razón, se comprometían a crear un grupo de trabajo con expertos sobre la materia con el fin de mejorar el tratamiento, enfoque adecuado así como la creación de una figura (Defensor de la Igualdad) que velaría por la profundización de dichos contenidos.

Un arma de doble filo

Lamentablemente la gota que rebasó el vaso en esta ocasión fue el caso del asesinato de la mujer rusa Svetlana, hecho muy similar al acontecido diez años atrás con otra mujer, Ana Orantes, considerado éste por muchos profesionales del periodismo como un antes y un después en la importancia y tratamiento de este tipo de noticias. En esa ocasión la mujer difundió su testimonio de malos tratos en un programa de televisión y días después fue asesinada por su marido. Sus palabras podría haber servido como ejemplo para otras mujeres y como toma de conciencia del problema en la sociedad, sin embargo, a lo que contribuyó fue a desatar las iras del marido, que terminaron con su muerte.

El doble juego de los medios de comunicación se presenta, por un lado, como el instrumento útil, rápido y masivo de difusión para el público y, por otro, como el escaparate donde todo vale y está permitido en aras de la libertad de expresión. El poder de este arma de doble filo recae en los principales líderes informativos y de opinión.

En este sentido, el Instituto de la Mujer cree que es necesario encontrar fuentes adecuadas ya que una utilización inadecuada del testimonio de las víctimas de violencia puede poner en peligro su integridad. Por ejemplo, asociaciones de ayuda a víctimas se niegan a que aparezcan en los medios de comunicación con el fin de evitar el morbo y generar un espectáculo de este problema. La consulta de opiniones de expertos, sentencias judiciales, asociaciones de mujeres maltratadas, campañas de información y prevención como fuentes prioritarias ayudará a ubicar el problema y otorgarle la importancia que se merece.

En cuanto al lenguaje utilizado en las informaciones habrá que huir de las frivolidades y el sensacionalismo: “Adjetivos como celoso o bebedor para definir al agresor, nos acerca a la exculpación. Decir de la víctima, por ejemplo, que era joven y guapa, salía con amigos o tenía un amante, desvían el foco de lo verdaderamente importante y nos acercan también a la disculpa o la comprensión del maltratador” [4].

Al mismo tiempo, hay voces que apuntan a una mayor especialización en estos temas por parte de los periodistas que trabajan en las redacciones y que cubren temas de género y violencia. Lo sorprendente es que esta iniciativa ya se había tomado en cuenta en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres o Plataforma de Acción de Beijing en 1995 [5] dentro de las medidas que tenían que adoptar los gobiernos y las organizaciones internacionales, mientras que no atentaran contra la libertad de expresión, comprometiéndose a: “Desarrollar programas de formación y sensibilización sobre asuntos de género para las y los profesionales de los medios de comunicación, que incluyan también a propietarios y gestores de ambos sexos con el fin de que se utilicen y se fomenten en los medios imágenes equilibradas, plurales y no estereotipadas sobre las mujeres”.

En definitiva, se trata de llevar a la práctica, como hemos visto que se viene haciendo, las políticas de igualdad a través de campañas que promuevan y difundan masivamente pero con cautela y tratamiento adecuado la equidad de género, eliminen estereotipos arcaicos sobre la condición de la mujer y contribuyan a hacer desaparecer la violencia y los malos tratos a través de contenidos que representen la verdadera realidad de la mujer de hoy. La verdadera cara que debe tener la Mujer.


Paloma Lafuente es periodista. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 31 de la Revista Pueblos, marzo de 2008.

Notas

[1] Fagoaga, Concha (1999): La violencia en los medios de comunicación. Maltrato en la pareja y agresión sexuada, UCM, Comunidad de Madrid. Dirección General de la Mujer.

[2] Mujer, violencia y medios de comunicación, Dossier de prensa, Instituto de la Mujer e Instituto Oficial de Radio y Televisión, RTVE, 2002.

[3] Comisión asesora de la Imagen de las Mujeres en la Publicidad y en los Medios de Comunicación, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 12 de abril de 2007.

[4] Mujer, violencia y medios de comunicación, Dossier de prensa, Instituto de la Mujer e Instituto Oficial de Radio y Televisión, RTVE, 2002.

[5] IV Conferencia Mundial sobre las mujeres. Plataforma de Acción de Beijing, Naciones Unidas, 1995.

DESDE http://www.revistapueblos.org

de color injusto…

…cuando mis compañeros de trabajo me cargan porque tengo que ir a hacer la comida…

“Como ciudadano, yo puedo aportar a un cambio intentando minimizar mis defectos machistas y dialogando con mujeres, pero también con varones:

para nosotros tampoco es fácil seguir cumpliendo con reglas heredadas que nos obligan a ser fuertes, galantes y exitosos”…

• Cita para hombres feministas

POR IVANA ROMERO - 18 / 04 / 2008 - DIARIO PÁGINA 12 - BUENOS AIRES, ARGENTINA
“Se toma como natural que tus compañeros de trabajo te carguen porque planchás, cocinás o salís a hacer las compras. ¿Quién estableció, y cuándo, qué determinadas tareas son propias de varones y cuáles otras son de mujeres? ¿Por qué yo tengo que abrirle la puerta del auto si la invito a salir? ¿Por qué se la considera ‘varonil’ si pelea con vehemencia por tener un sueldo igual al mío por igual tarea? ¿Por qué de ella se espera que se consagre al hogar y los hijos mientras yo armo una carrera profesional? ¿Por qué soy un maricón si planteo estas cosas en rueda de amigos? Cuando te lo empezás a preguntar seriamente, te das cuenta de que hay mucho por hacer.” Daniel Blinder habla despacio y busca todo el tiempo las palabras que cree adecuadas, “porque en estos temas parece que todo se presta a polémicas y te pueden llover críticas de cualquier lado”.

Dialoga en un bar mientras, al otro lado del vidrio, una señora rubia se pinta los labios y se arregla el pelo con un peine minúsculo. “Mirá que piola para hacer una foto de contrastes”, observa este licenciado en Ciencias Políticas de 29 años, pelo claro y modales suaves, que practica karate desde pequeño.
Blinder cerró hace pocos días su periódico on line http://www.elhombregris2001.com/, pero la página sigue colgada en la red. Allí, su suegra Bárbara Gill –periodista, poeta y traductora– se encargaba de escribir notas con perspectiva de género. Fueron esos diálogos los que llevaron a Blinder a detectar inequidades y prejuicios que a otros se les escapan.
Por eso desparramó mails entre todos sus contactos: él desea abrir un espacio de encuentro para varones feministas, algo que se atisba en España pero que aún no se ha extendido como movimiento por estas tierras. En su propuesta (“no es una línea programática sino un cable a tierra”, aclara), escribió: “Creo que ser feminista me hace mejor persona, y trata de encontrar en mí y en los demás las cotidianidades que revelan profundas desigualdades sociales. Por eso quiero invitar a otros varones que quieran discutir estos asuntos, a lo largo y ancho del país”. Bárbara, a su vez, hizo circular la iniciativa a través de la Red Informativa de Mujeres (RIMA).
El politólogo explica que, después de leer sobre los distintas vertientes, se identificó con el feminismo de la diferencia. En su libro “Marcar las diferencias”, Victoria Sendón de León apunta que este feminismo se centra en la diferencia sexual para “establecer un programa de liberación de las mujeres hacia su auténtica identidad, dejando fuera las referencias de los varones”. Una de sus ideas clave, entonces es señalar que diferencia no significa desigualdad. “El feminismo de la diferencia –continúa Sendón de León– plantea la igualdad entre mujeres y varones, pero nunca la igualdad con los hombres, porque eso implicaría aceptar el modelo masculino.”
Blinder reconoce que la idea de formar un espacio de discusión surgió porque, paradójicamente, encuentra muy difícil hablar estos temas con otros varones. “Los saco a relucir sólo cuando escucho algo que no me gusta o cuando mis compañeros de trabajo me cargan porque tengo que ir a hacer la comida. Y mirá que es gente progre y formada”, ironiza. Es que, asegura, “los hombres repiten los patrones con los que fueron educados, y a la vez están en contacto con otros ‘machos’ y reproducen esa forma misógina de ver el mundo”.
“No es que en un momento uno dice ‘ya está, soy feminista’ sino que empezás a percibir de otro modo situaciones cotidianas que antes no te afectaban; cuestiones invisibles como los chistes sexistas o asuntos evidentes como la ley de cupo femenino con ese 30 por ciento mezquino para ellas”, cuenta Blinder. Pero él no pierde la esperanza: “Como ciudadano, yo puedo aportar a un cambio intentando minimizar mis defectos machistas y dialogando con mujeres, pero también con varones: para nosotros tampoco es fácil seguir cumpliendo con reglas heredadas que nos obligan a ser fuertes, galantes y exitosos”, insiste.
De a poco, el correo electrónico de Blinder empezó a poblarse de nombres nuevos. Como el de Eduardo Orozco, de 50 años, juez de la 1ª Cámara del Crimen de la ciudad de San Rafael, en Mendoza. El supo de la propuesta a través del Comité Latinoamericano por la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem). ¿Por qué se sumó? “Porque creo que en nuestros días son necesarias las miradas y las intervenciones que detecten y desarticulen las asimetrías de poder, las desigualdades, las discriminaciones, los prejuicios (y tantos otros reduccionismos y determinismos) que sufren muchas personas por su sola condición de ser mujer”, responde.
Una de las problemáticas en las que trabaja el camarista es el abuso sexual infantil, allí donde la mirada de género sigue dando disputa a dogmas viejos y peligrosos. “En relación con las niñas abusadas sexualmente, hay praxis que les dan la espalda a sus derechos constitucionalmente reconocidos, como hacerlas declarar delante de su abusador. Así, la Convención de los Derechos del Niño se transforma en un mero papel mojado”, ejemplifica. Entonces, razona, no es la ley sino la práctica la que les pone un obstáculo a niñas y mujeres en el ejercicio de sus derechos. Y es allí, señala Orozco, donde entiende que se debe poner en práctica un valor para el feminismo: “La emancipación de la mujer o su resistencia a la opresión, cualquiera sea el ropaje que adopte”.

Blinder y Orozco acuerdan en una visión de mundo. “Quiero vivir en una sociedad más justa y menos desigual; más humilde y menos omnipotente; más reflexiva y menos impulsiva; más crítica y menos autoritaria”, reflexiona Orozco. Y Blinder aporta: “Se trata, en definitiva, de entender que las cosas no suceden ‘porque sí’, que no es un orden natural el que sojuzga a las mujeres y también, a su modo, oprime a los varones dentro del corset de ‘macho adorable’. Sería bueno apostar a otros parámetros sociales, y esa revisión tiene que ser hecha por todos y todas”.


Mail de Daniel Blinder:
danielblinder42@hotmail.com

el papel de las madres como maestras y guías…

SON LAS MADRES, Y NO LOS GUERREROS,
QUIENES HACEN A LOS PUEBLOS Y GUÍAN SU DESTINO.
Jefe Oso ErguidO

A pesar de algunas apariencias, que nuestros prejuicios de europeos nos hacen interpretar de la manera más negativa posible, la mujer india no era una esclava ni un ser marginado dentro de la sociedad piel roja. Su posición era muy importante y respetada. Ella era, en efecto, la figura central en la vida familiar, su intervención en la educación de los hijos era fundamental y, a menudo, ejercía importantes funciones religiosas y sociales. Si bien su vida puede parecer dura a una sensibilidad moderna estropeada por el exceso de comodidades y la artificialidad de la vida urbana, no lo veía asi ella, que desplegaba su actividad en el contexto de una civilización tradicional y coherente, con unos valores compartidos por toda la sociedad.
De la plenitud vital de la mujer india , del gozo de vivir que sabía extraer de su vida , dan fe sus extraordinarias realizaciones artísticas, sin olvidar la que sin duda es su obra maestra: la educación y la formación del carácter del indio, con toda su nobleza, arrojo, generosidad y elevada espiritualidad.

“Se ha dicho que la posición de la mujer es la prueba de la civilización, y la de nuestras mujeres era segura. Nuestras pautas morales y la pureza de nuestra sangre dependían de ellas. La esposa no tomaba el nombre de su marido ni entraba en su clan, y los hijos pertenecían al clan de la madre. Ella era la dueña de todas las propiedades de la familia, la descendencia se trazaba por la línea materna y el honor de la casa estaba en sus manos. La modestia era su adorno principal; por esto, las mujeres más jóvenes eran generalmente silenciosas y reservadas.Pero una mujer que había alcanzado la madurez en años y en sabiduría, o que hubiera demostrado un notable valor en alguna emergencia, era invitada a sentarse ne el consejo.
Así, ella gobernaba sin discusión dentro de su propio dominio y era para nosotros una fuente de fuerza moral y espiritual. Hasta que llegó el hombre blanco de la frontera, el soldado y el comerciante, que con la fuerte bebida destruyó el honor del hombre y, gracias a su poder sobre un marido despreciable, compró la virtud de su esposa o su hija. Cuando ella cayó, toda la raza cayó con ella.
Antes de que esta calamidad se abatiera sobre nosotros, era imposible encontrar en ninguna parte un hogar más feliz que el creado por la mujer india. Su persona no tenía nada de artificial y en su carácter había muy poca doblez. Su educación temprana y consistente, la claridad de su vocación, y por encima de todo, su actitud profundamente religiosa, le daban una fuerza y un equilibrio que ningún contratiempo ordinario podía vencer.”
CHARLES A. EASTMAN (OHIYESA) SIOUX SANTI

“Las mujeres indias votaban, siglos antes de que se otorgara este privilegio a las mujeres en Europa. Tenían voz en todos los asuntos que afectaran a la nación y podían alcanzar la jefatura. En muchas tribus, el Jefe Supremo era una mujer. Éstas eran conocidas como Mujeres Sachems o Mujeres del Arco Iris, según la tribu a la que pertenecían.”
E. THOMPSON SETON y J.M.SETON

“Una buena compañera era la mayor recompensa que podía tener un hombre. De hecho, de las cuatro mayores tragedias que los lakotas consideraban las más difíciles de superar , la primera era la pérdida de una esposa o una compañera. La segunda era que un niño perdiera a su madre antes de ser destetado; la tercera calamidad era una hambruna y la cuarta era la derrota de un guerrero en combate. Así pues, las mujeres y los niños eran las cosas más importantes en la vida de los lakotas”
JEFE OSO ERGUIDO. SIOUX OGLALA

“En el hogar era donde nacían la fe y la credulidad que dominaban la vida de los nativos. Allí era donde echaban raíces sus virtudes y sus símbolos culturales. La madre india inculcaba en lo más profundo de la mente de los niños la presencia de unas fuerzas invisibles que simbolizaban el bien; a los niños les enseñaba a ser honestos, intrépidos y abnegados y a las niñas les enseñaba a ser trabajadoras, leales y fieles. La fortaleza de la madre dejaba su impronta de hombría o de feminidad en el carácter de sus hijos. A todos ellos los educaba para que fuesen generosos hasta el sacrificio, sinceros a toda costa y valientes aun a riesgo de muerte. Estas virtudes pueden ser explicadas en las escuelas y universidades, pero para asimilar su naturaleza esencial hace falta el contacto directo con ellas”

” El papel de las madres como maestras y guías continuaba después de la infancia, ya que sus enseñanzas se prolongaban durante la adolescencia de sus hijos. Los jóvenes aprendían así cuáles eran las formas de culto y de oración, cómo debían reconocer la misericordia y la bondad y qué medios debían utilizar para alcanzar la justicia y la verdad”
JEFE OSO ERGUIDO

“Todas las tareas de las mujeres se consideraban tareas muy dignas y provechosas. Ningún trabajo se consideraba servil y nadie era menospreciado por su trabajo. La laboriosidad llenaba la vida de todas las mujeres de nuestra tribu.
No es adecuado plantearse desde el punto de vista de la raza caucasiana si el papel de la mujer india en la tribu era excesivamente duro. La gente está preparada para la vida del mismo modo que lo están los árboles, las plantas, las aves o los animales. Si las mujeres lakotas hubieran tenido la oportunidad de elegir entre la vida libre y aguerrida de sus antepasados o las penalidades de una fábrica, una manufactura o una lavandería, su sentido común las habría impulsado a escoger el aire puro de las praderas y el fuego alegre de un tipi confortable situado junto a un arroyo”

“Ahora soy una anciana. Los búfalos y los ciervos de cola negra han desaparecido; y los usos y costumbres de los indios casi han desaparecido también. A veces, me resulta dificil creer que viví aquellos tiempos…
Mu hijito se educó en la escuela de los blancos. Sabe leer libros, posee ganado y tiene una granja. Es un jefe entre los hidatsas y ayuda a nuestro pueblo a que aprenda a seguir la senda de los blancos. Es bueno conmigo. Ya no vivimos en una choza de tierra, sino en una casa con chimeneas; y la esposa de mi hijo guisa en una cocina.
En cuanto a mi, no puedo olvidar nuestras antiguas constumbres.
Muchas veces, en verano, me levanto al rayar el día y voy sigilosa a los maizales; y mientras sacho el maíz , le canto, como hacíamos cuando yo era jóven. A nadie le interesan ya nuestras canciones del maiz.
A veces, me siento al atardecer a contemplar el gran Missouri. El sol se pone y la oscuridad se apodera del agua. Y entonces me parece ver entre las sombras nuestra aldea india, el humo alzándose rizado de las chozas de tierra; y oigo en el rumor del río los gritos de los guerreros, las risas de los niños y de los ancianos. Es sólo el sueño de una anciana. Luego veo otra vez las sombras y oigo el rumor del río.Nada más. Y se me llenan los ojos de lágrimas.”
WAHINI. HIDATSA.

DESDE Alma Nativa

Ver Película MUJER LAKOTA

cómplices!!!

…nuestra fuerza más viva, la energía propia del arquetipo de “la mujer salvaje”.

La Mujer y lo Sagrado


Me siento en la obligación de comenzar con una declaración de intenciones. Y es la siguiente : No voy a hablar de Teresa de Avila, ni de Sor Juana Inés de la Cruz, ni de Hildegarda de Bingen, ni de Margarita Porretas, ni de la monja Egeria…ni, ni, ni. Es tan simple como que no puedo hablar de la mujer y lo sagrado en el contexto del monoteísmo si no es dando una complicada vuelta que me sitúe en la mística, que es el atajo para trascender a lo divino burlando la religión. Pero tampoco esto me interesa ahora.

Supongo que no es casual el título que se le ha querido dar a esta conferencia, porque no se trata de “la mujer y lo divino” ni de “la mujer y la religión”, no. Se trata de “La Mujer y lo Sagrado”. Y aquí comienzan mis problemas, porque tanto en griego como en latín existen dos palabras para designar a lo “sagrado”. En griego están hierós y hagios, pero mientras la primera significa sagrado en lo que tiene de referencia a lo divino como fuerza y luz, la segunda, hagios, implica también la acepción de maldito. En latín sucede algo parecido, pues si bien sanctus corresponde al concepto de sagrado y santo, así como al de respetable y virtuoso, la palabra sacer , de la que provienen sacro, sacerdote o sacrificio, también conlleva el significado de maldito, execrable o consagrado a los dioses infernales.

Entre lo santo y lo maldito, la mujer siempre ha sido relegada a esta última instancia. Incluso ha sido identificada con el Mal en sí, tal como afirmaban los inquisidores Kramer y Sprenger, autores de “El martillo de las brujas” : “Toda maldad es nada comparada con la maldad de las mujeres”. Ya desde los orígenes Eva y Pandora representan la causa de todos los males que luego nos han sobrevenido a los humanos. La mujer es un ser impuro por su sangre menstrual, que tenía la capacidad virtual de contaminar a toda la comunidad, por lo que era incluso apartada de ella. Pero también era impura por el hecho de gestar y alumbrar a una criatura. Ejemplo de ello lo tenemos en la purificación preceptiva de María después del nacimiento de Jesús, teniendo que ofrecer en el Templo el sacrificio de un par de tórtolas o pichones para lavarse de la incomprensible mancha de haber parido. Sin embargo, la sangre del sacrificio ofrecido a Dios purifica a los hombres y es grata a Yahvéh, pues el mismo rey David reconoce el interés de su dios por los sacrificios rituales, ya que para reconciliarse con El le brinda la satisfacción de “oler una ofrenda”. Y en la consagración del templo de Jerusalén por Salomón se sacrificaron veintidos mil bueyes y ciento veinte mil carneros : una múltiple hecatombe, ya que esta palabra significa “cien bueyes” o el sacrificio de esos cien bueyes.

El Falo y el Grial

Lo sagrado se refiere también a determinados objetos o lugares que forman parte del culto y que poseen una especial virtualidad de transformación. Dos de estos objetos son el Falo y el Grial, que merecen una comparación.

El Falo, símbolo masculino de la fecundidad, era especialmente venerado en los cultos dionisíacos. Tal vez ese falo haya pasado a ser la famosa escoba de las brujas, que además de estar untada con sustancias alucinógenas, servía para las copulaciones en aquellos ritos de fecundidad que eran los akelarres, y que darían lugar a la leyenda del pene frío y rígido del diablo. El Falo, como objeto de veneración, supone una metonimia de lo masculino en la que se toma la parte por el todo y cuya presencia o ausencia instaura un tipo de lógica, según Julia Kristeva en su correspondencia con Cetherine Clément sobre “Lo femenino y lo sagrado”. Supone, pues, la condición mínima del sentido en la dualidad sí/no, uno/cero, ser/no ser : “Podría decirse que el órgano macho encarna potencialidades lógicas que hacen de él… nuestro ordenador corporal : la condensación de ese binarismo 0/1 que está en la base de todos los sistemas de sentido” . Sin embargo, el Falo no es el pene, ya que aquél sólo tiene sentido en la presencia erecta que significa el 1. Cuando no está en erección es un 0, no tiene valor : es como una oreja. Por lo tanto, el ser o no ser masculino se debate en torno a ese Falo objeto de veneración, pero también de alienación, ya que como dice Lacan, el alienado vive fuera de él mismo, prisionero del significante, prisionero de la imagen de su yo o de la imagen del ideal. Vive de la mirada del otro hacia él. Pues bien, esa identificación con un significante que se considera supremo y que otorga el ser desde una metonimia en la lógica de lo binario, hace posible el posterior monoteísmo en el que Dios es Uno y Unico y tiene la plenitud del ser : “Yo soy el que soy”, dice Yahvéh a Moisés. En este sentido es esta vez la interlocutora de Kristeva, Catherine Clément, la que aventura lo siguiente : “No hay duda que existe una relación entre el hombre y Dios. Pero ¿y entre el hombre y lo sagrado ? ¿Y si por casualidad la adoración del dios único cerrara el paso de lo masculino a lo sagrado ?”2 .

El Grial, por el contrario, que posee múltiples significantes, pero un sólo significado, es la metáfora de la plenitud, de la realización. En todas las leyendas es el hombre puro, un héroe religioso, quien busca el Grial pasando por aventuras y desventuras sin cuento. En la versión de “Parsifal” de Wolfram von Eschenbach el héroe llega al castillo de Montsalvatch y penetra en la estancia luminosa en la que le esperan cuatrocientos caballeros junto al rey enfermo. Arturo le hace sentarse a su lado y en ese momento se abren las puertas y aparece un grupo de bellas vírgenes que desfilan de dos en dos. La última de ellas, Respanse de Joie, portaba una copa resplandeciente. “Delante de ellas avanzaba la reina, con el semblante brillante. Todos imaginaron que anochecería. Uno vio que la doncella estaba vestida con muselina de Arabia. Sobre un cojín de seda verde llevaba la Perla del Paraíso. La reina sin mancha, orgullosa, pura y serena, depositó ante el huésped el Grial. Y Parsifal, así cuenta la leyenda, no dejó por un instante de contemplar a quien portaba el Santo Grial”.

Recurriendo de nuevo a Lacan, que analiza el inconsciente de acuerdo con el modelo del lenguaje, vemos que tanto la metáfora como la metonimia suponen una ruptura del significante con el significado, que emerge en lo consciente bajo una máscara. La metáfora funciona por condensación, la metonimia, por desplazamiento. La metáfora se elabora en una relación de sustitución de significantes que ostentan entre sí un vínculo de similitud según el simbolismo universal. La metonimia, sin embargo, es una figura retórica en la que los significados tienen entre sí relaciones de contigüidad en un contexto, expresada por tanto fragmentariamente. La metonimia supone siempre un absurdo aparente por una especie de resistencia a la significación. La metáfora es más diáfana ; la metonimia se esconde, se fragmenta en sucesivos significantes.

Repito : el Falo, como objeto sagrado, constituye una metonimia ; el Grial es una metáfora. El Falo se refiere a un significante fragmentario con el que se identifica lo masculino. El Grial supone un significante completo que nos remite a un significado claro representado por una copa, un cáliz, pero teniendo en cuenta que el cáliz es la sublimación cristiana del caldero céltico, que significa abundancia y transformación iniciática, por tanto vinculado intrínsecamente con el atanor de los alquimistas. El caldero señala claramente al útero materno y, según Jung, todo el simbolismo del renacimiento y de la regeneración nos remiten a la Madre.

En su versión personificada, el Falo se identifica con antiguos y oscuros diosecillos, los cabiros y los dáctilos, a los que se asimila posteriormente la figura del héroe. El héroe, primitivo adorador de Hera, se transforma en un matador de monstruos, que constituyen la versión maldita de las Diosas, la “madre terrible”. Cuando Edipo se enfrenta a la Esfinge, que es uno más de los monstruos del repertorio, y descifra el sentido del enigma “No sabía que el ingenio del hombre nunca será suficiente para el enigma de la Esfinge (…) porque su enigma era Ella misma, esto es, la imagen de la madre terrible”3 , afirma Jung. Este error de cálculo es el que conduce a Edipo hasta su posterior desgracia, por más que en un primer momento sea aclamado como héroe y proclamado rey de Tebas.

También el símbolo fálico aparece en el “Fausto” de Goethe en forma de llave, pero ¿qué puerta abre esa llave ? Al despedirse Mefistófeles de él le entrega esa llave, o clave, que tiene un sentido muy determinado. “FAUSTO.- ¡Qué insignificancia ! MEFISTÓFELES.- Acéptala y no quieras despreciarla. FAUSTO.-¡Crece en mi mano ! MEFISTÓFELES.- ¿Notas ya cuánto tienes al tenerla ? La llave indicará el camino justo ; baja tras ellas : irás hasta las Madres. FAUSTO.-(estremecido) ¡Las Madres ! ¡Lo oigo siempre como un golpe ! ¿Qué palabra es que no la puedo oír ?”4 Y, finalmente, cuando Fausto abre con esa llave la puerta de los infiernos que le conducirá a las Madres, lo primero que se encuentra es el trípode con el caldero.

Mi interpretación es que la figura del héroe, que encarna el arquetipo masculino por excelencia en nuestra civilización patriarcal, ha errado el camino. La lógica binaria del Patriarcado es la que escindió los arquetipos de las Diosas en dos. Una de esas partes, la condenada a la oscuridad o maldita, la transforma en figuras monstruosas que los héroes se dedican a combatir. Los despojos del arquetipo original los rehace en imágenes que se adecuan a las funciones impuestas a las mujeres en una sociedad dominada por los hombres : la madre, la esposa, la puta y la virgen esencialmente.

Por el contrario, Goethe tiene la visión de que el hombre se puede salvar, “saliendo de graves confusiones”, como él mismo escribirá en una carta a su amigo Eckermann, cuando su búsqueda se vuelva hacia aquellas Diosas perdidas : “Quien se atrevió a llegar hasta las Madres no tiene nada ya que superar”, leemos en el “Fausto”. Al igual que Parsifal, que queda prendado de la reina que porta el Grial, porque el Grial siempre es portado por las mujeres. Ahora bien, ¿saben o sabemos las mujeres que somos nosotras las portadoras del Grial ? ¿Qué significado encierra esta metáfora ?

Las Diosas y su sombra

Arrojo todos estas cuestiones sobre el tapete para luego intentar recogerlas, una vez que haya extraído otras piezas del puzzle que nos permitan una composición más global. Una de estas piezas es el concepto de “sombra”, que Jung considera como el “otro aspecto” o “el hermano oscuro” de la individualidad humana, y que nuestra civilización nos ha enseñado a rechazar : a las mujeres, por desprecio de nuestra propia naturaleza ; a los varones, por sublimación de la suya en la figura del héroe. Sin embargo, la “sombra” no es realmente nuestro lado oscuro, sino el más primitivo, el más instintivo e infantil, en el que radicarían los impulsos más fuertes hacia la Vida y no al contrario. Es, si queréis, nuestro lado más divertido, aventurero y arriesgado.

La arqueóloga norteamericana Marija Gimbutas logró rastrear las huellas de los primitivos pueblos de Europa antes y después del cataclismo que supusieron las diversas oleadas de las invasiones “kurgas”, un término genérico para designar a las tribus guerreras y cazadoras que fueron invadiendo el continente desde las desoladas estepas al norte de los mares Caspio y Negro. Eran, ellos sí, los arios puros. Pues bien, Gimbutas demuestra que antes de aquellas invasiones indoeuropeas, los pueblos del continente no utilizaban armas, vivían en ciudades abiertas y se dedicaban esencialmente a la agricultura, la artesanía y el comercio. Sus cultos religiosos estaban dirigidos a la Gran Diosa o Madre Tierra y la paz solidaria que presidía aquella civilización ha hecho que Riane Eisler5 las haya calificado de “sociedades solidarias” frente a las “sociedades de dominación” que se impusieron tras las invasiones.

Si bien en un primer momento los invasores imponen el poder por la espada en una locura furiosa de destrucción y reparto inmediato del botín, la mera observación de los tipos de héroe, que la mitología nos ha transmitido, nos indica la trayectoria de los pueblos “kurgos” para imponerse como civilización. Los inicios de la barbarie están representados por Heracles, que personifica la fuerza bruta. Se trata de un héroe enfrentado con su fuerza física a todos los monstruos que para los invasores significan las antiguas divinidades femeninas : titanes erinnias, gorgonas, esfinges, arpías, etc., que se perpetuarán hasta la Edad Media en la figura del dragón, vencido por el héroe cristiano San Jorge.

Sin embargo, la fuerza bruta no es suficiente para cambiar una cosmovisión, y es entonces cuando surge otro arquetipo de héroe más sutil y astuto : Teseo. Sin duda que se trata de introducir otros valores culturales a partir de la nueva religión y de las nuevas leyes : otro tipo de brutalidad, pero legitimizada. Teseo ya no es el bruto de Heracles, sino el seductor por excelencia, de este modo el Patriarcado logra lo más difícil: erotizar la violencia. Es Teseo quien rapta a Antíope, nada menos que una reina amazónica, que se enamora perdidamente de él hasta morir luchando a su lado contra sus antiguas compañeras. Más tarde también seduce a Ariadna de Creta, quien le confía el secreto del laberinto y con él la clave de la destrucción del último bastión de la civilización matrística.

Finalmente, se consigue la domesticación de las mujeres con la sublimación de la entrega, el sacrificio y la sumisión total a través del matrimonio y la constitución de la familia patriarcal. El héroe que representa esta última etapa es Cadmo, que termina casándose con Harmonía, funda la ciudad de Tebas en Egipto y crea un nuevo alfabeto. Viven felices y tienen cuatro hijos. Cadmo es, pues, el último héroe. Ya no hay monstruos que matar, porque el último monstruo, la Mujer, ha sido vencido.

Así pues, en el devenir, más o menos turbulento, de un nuevo orden se llega a una conformación social de sometimiento al poder y a un determinado tipo de razón, en el supuesto de que ambos revelan dimensiones trascendentes respecto al antiguo orden cósmico naturalista e inmanente, que queda abolido. La experiencia espiritual en el Patriarcado se aleja de la inmanencia humanizada de la época matriarcalista y cambia las divinidades de la Tierra por los dioses uránicos que residen en los cielos. Las Grandes Madres de la vieja Europa son asimiladas al nuevo orden, y sus arquetipos primigenios son escindidos según la lógica binaria del 1/0. La personalidad sublimada y sometida de las Diosas pasa a formar parte del Olimpo de los nuevos dioses ; la “sombra” es relegada al cortejo de monstruos infernales contra los que el Patriarcado sigue combatiendo en su atormentado inconsciente.

Ya Platón, incapaz de asumir la voluptuosidad primitiva de Afrodita, escinde a ésta en dos arquetipos antagónicos : Afrotita Pandemo, la hija de la diosa Dione, que encarna así el matronazgo del amor popular y vulgar ; y Afrodita Urania, la nacida del semen de Urano, diosa del amor puro e intelectual.

La “sombra”, pues, pasará a ser un elemento denso y pesado en la nueva civilización, sobre todo para las mujeres, una sombra más negra y espesa cuanto más se rechaza. Desde niñas se nos reprime nuestro lado salvaje : no corras, no grites, no des portazos, no te pelees, no digas palabrotas. Y ese gran NO castra nuestra libertad más espontánea y primitiva, nuestra simple alegría de ser y de vivir. La cara oscura, que podría ser la más luminosa, se repliega, y se convierte entonces en trofeo disecado de nuestro ser de mujeres comme il faut.

Nada más ilustrativo de esta realidad que la primitiva Diosa de las Serpientes, desgarrada y escindida en Atenea y Medusa. En Atenea Parthenos, la virgen, y en la decapitada Medusa, su sombra.

Nos cuenta el mito patriarcal que Zeus deseaba a la titánide Metis, de modo que la persiguió, la violó y la dejó encinta. Un oráculo anunció que Metis daría a luz una niña, pero que si seguidamente gestaba un varón, éste lo destronaría como él había hecho con su padre Cronos, y éste a su vez con Urano. Así pues, Zeus se tragó a Metis embarazada. Cuando llegó el momento del parto, Zeus sufría de enormes dolores de cabeza hasta que Hefesto le abrió el cráneo con su martillo y de ella surgió Atenea, plenamente armada y dando un portentoso grito. Ignorando incluso la maternidad de Metis, en la Orestiada de Esquilo se le obliga a decir a la Diosa una de las mayores imposturas que han ido conformando nuestro acervo simbólico : “Porque no existe madre que me engendrara y en todo admiro lo que es varonil -salvo en casarme- de todo corazón : Soy por completo de mi padre”. Lo demás lo sabemos : protectora de la ciudad de Atenas, diosa de la sabiduría, como su madre Metis, y también guerrera. Pero en realidad, el origen de Atenea es cretense y es Ella la conocida Diosa de las Serpientes. Los aqueos llevarían su nombre y sus símbolos al Atica, pero desvirtuando también su identidad. Cuenta el mito encubridor que Hefesto intentó violar a la Diosa, pero Ella se apartó a tiempo, de modo que el semen del dios cayó al suelo, fecundando así a la Madre Tierra, que no quiso hacerse cargo del hijo engendrado de aquella manera, por lo que fue cuidado por Atenea, que lo llamó Erictonio, niño serpiente. Se dice que él fue uno de los primeros reyes de Atenas, que desde entonces solían llevar serpientes como amuleto entre sus señas de identidad. Y si os fijáis bien, veréis que Atenea también es representada con esas serpientes, de modo menos evidente con el que aparecen el escudo, la égida y la lanza, aunque en el friso del Partenón que representa la “Gigantomaquia” se ven muy claramente.

Pues bien, según Norma Goodrich6 , Medusa era también una Diosa Serpiente de las amazonas libias, desde donde pasaría su culto a la vecina Creta. Su simbolismo aludía al aspecto destructor de la Triple Diosa, que en el Norte de Africa se la conocía como At-enea, y en Creta como Atenea Potnia, la Soberana. Es decir, que Atenea y Medusa son la misma Diosa, cuyas dos versiones muestran la escisión binaria entre la casta Atenea y la perversa Medusa.

En el mito posterior, Medusa era la más bella de las tres Gorgonas. Su cabellera ondulante se entrelazaba con las serpientes que denotaban su función de sacerdotisa, además de llevar inscrito en su frente el signo del uraeus o cabeza de cobra egipcio a modo de tercer ojo del conocimiento. Dicen que Poseidón se enamoró de ella y tuvieron un encuentro carnal en el templo de Atenea, por lo que su hermana solar, envidiosa e irritada, la transformó en el monstruo que conocemos de lengua sinuosa, anchos orificios nasales, colmillos de jabalí, cabeza cubierta de sierpes y ojos fosfóreos, cuyo poder consistía en petrificar a los hombres que osaban mirarla. Pero su venganza definitiva fue la de incitar al héroe Perseo a que le diera muerte por una simple apuesta, para lo que la Diosa lo armó con una lanza, un escudo y una espada con poderes mágicos. Siguiendo las indicaciones de Atenea, Perseo logró cortar la cabeza de Medusa, trofeo con el que retornó victorioso a la isla de Sérifos, imagen que inmortalizó Benvenuto Cellini en la Piazza della Signoria de Florencia. Pero esa imagen de la cabeza cortada e inerte de Medusa pasó a formar parte de los trofeos de Atenea. Pilar Pedraza, experta en el estudio de aquellas “monstruas” de la mitología, confirma la sospecha : “La petrificadora cabeza de Medusa, arma terrible en manos de Perseo, es trofeo en el pecho de Atenea y, al propio tiempo, imagen especular de la diosa misma, su contraimagen, su rostro oculto, su sexo (…) Esto -dice la diosa- lo he arrancado de lo más profundo de mi ser. No os atreváis a mirarlo”.

Para Freud la cabeza cortada de Medusa simboliza la castración, lo que hace que los hombres “se queden de piedra ” al contemplarla. Tal vez el poder oscuro de las mujeres provoque en los varones ese miedo inconsciente a la castración y, por tanto, una violenta reacción contra las mujeres poderosas. Porque, sin duda, es la “sombra” la que nos otorga la fuerza más irreductible.

El ejemplo arquetípico de Atenea y Medusa se multiplica en multitud de casos en la mitología de las Diosas. Uno de los más representativos es el de Innana y Ereshkigal, de la cultura sumeria7 . Innana, una vez proclamada Reina de la Tierra, necesita un consorte a instancias de su familia divina, que le impone al pastor Dumuzi, aunque ella prefiere uno de linaje agrícola. Finalmente lo acepta y acaba enamorándose de él. Son felices hasta que el pastor se cansa de ella y decide separarse. Es entonces cuando ella decide realizar un viaje al mundo subterráneo para asistir a los funerales del esposo de su hermana Ereshkigal, Reina a su vez de los Infiernos. A lo largo del viaje se le va despojando de todos sus bienes hasta aparecer desnuda ante su terrible hermana, que acaba dándole muerte, en la que permanecerá hasta que encuentre un sustituto en aquel reino de los muertos. Entonces ella elige a su antiguo esposo, Dumuzi, y puede entonces resucitar y volver al mundo de los vivos, habiendo aprendido la lección de que Vida y Muerte son una misma realidad ; de que Innana y Ereshkigal son las dos caras de la misma Diosa.

La ficticia división entre la mujer y su sombra es algo muy habitual en nuestras sociedades actuales. El varón, muy frecuentemente, necesita para gozar de lo femenino tanto de la esposa como de la prostituta, que es su sombra. No entiendo por qué al hablar de estas últimas se refieren al oficio más antiguo del mundo, cuando en realidad se trata de la esquizofrenia masculina más arcaica, eso sí.

Igual sucede en lo relativo a lo contaminante, a cierta suciedad despreciable, cuando para anunciar compresas dicen aquello de “Te sentirás limpia, te sentirás bien”. ¿Cómo pueden unir ambos términos ? La sangre menstrual no tiene por qué hacerte sentir mal ni supone suciedad alguna. Y, por el contrario, recién duchada te puedes sentir fatal.


La inmanencia-trascendente de lo sagrado femenino

Tengo que ir recogiendo los dados lanzados sobre la mesa y concluir, si es que en este tema se puede concluir algo aproximado, pero… en fin.

  • Las palabras hierós y sanctus se refieren a lo sagrado trascendente, pero una trascendencia hacia arriba, hacia las divinidades uránicas, que unida a una lógica binaria deriva en el monoteísmo. Se trata de una trascendencia deshumanizada, es decir, limpia, incontaminada, absoluta. Es la alienación en el ideal que nos conduce en su extremo a los fundamentalismos.
    Por el contrario, hagios y sacer, apuntan a una sacralidad inmanente que podría englobarse en la sacralidad de la Vida y la sacralidad de la Tierra con toda la imperfección que implica el devenir en marcha, lo relativo, lo humano, lo contaminado.
    Tienen sentido, pues, las diferentes palabras, porque se refieren a distintas concepciones de lo sagrado. Las primeras denotan lo sagrado masculino ; y las segundas corresponden a una sacralidad propia de lo femenino.

  • El objeto sagrado más representativo de la sacralidad trascendente masculina es el Falo como sublimación del pene, como fuerza y plenitud, como espada que divide lo significante y lo in-significante, que divide y excluye por tratarse de una metonimia, de una realidad parcial que aspira a ser totalizadora.
    El Grial como metáfora de la búsqueda, es decir, del viaje hacia la sabiduría y la realización, no desciende de los cielos entre ángeles y trompetas ni lo porta un sacerdote, sino un grupo de mujeres que indican que ese cáliz sublime no es otra cosa que el caldero en el que se cuecen los elementos primordiales de la Vida, de la que surge todo. La Mujer como materia, como matriz primordial, es el origen y final de esa búsqueda, porque en nuestra dimensión humana se unen materia y energía en un juego de densidades de diversa vibración : eso es todo. Es el Todo, como de modo clarividente intuyó Goethe.

  • Vivir lo sagrado femenino nos exige asumir la “sombra”, porque la sombra no es el “thanatos” de Freud, ni lo “maldito” que condena la lógica binaria. La sombra es nuestra fuerza más viva, la energía propia del arquetipo de “la mujer salvaje”. Como vemos en el mito de Psiché y Eros, el alma es una joven bellísima, aunque a veces abandonada, sucia, enferma, pero unida para siempre a Eros, elegida por el Amor a pesar de todos los obstáculos y pruebas por las que tiene que pasar. El thanatos no es más que un invento de la lógica binaria, incapaz de encontrar el sentido si no es escindiendo la realidad en supuestos contrarios.

  • Y, por último, quiero decir que la inmanencia no implica la negación de la trascendencia, pero se trata de una trascendencia evolutiva, no hacia arriba en una sublimación enajenante hacia lo alto. La trasendencia que emana de la inmanencia es una trascendencia hacia adelante.

Tal vez nuestro gran error haya sido despejar lo sagrado a corner, hacia los cielos impolutos de lo divino. Lo terreno, en cambio, ha sido desacralizado y hemos buscado el sentido a través de socializaciones sexuadas. Los varones vienen con un programa a cumplir : “Sé tú mismo”. Un programa que se lleva a cabo fundando la personalidad en el “ego” del triunfo personal. Si esas expectativas no se alcanzan, el hombre se percibe como un ser frustrado, castrado en cierto modo. Las mujeres, por otro lado, cargamos con otro programa : “Sé para los demás”, que engorda un “super ego” que nos cae como una losa. De no cumplir el programa, nos pasamos la vida luchando contra la culpa, siempre la culpa. Ni unos ni otros somos libres. Unos, inflados como globos fatuos ; las otras, aplastadas por la carga de ser buenas hijas, buenas esposas, buenas madres, buenas ciudadanas aún a costa de nuestra felicidad.

Como no me es posible extenderme más, concluyo con un nuevo enigma, el mismo que Goethe nos propone en la estrofa con la que termina su Fausto:

“Todo lo transitorio
es solamente un símbolo ;
lo inalcanzable
aquí se encuentra realizado ;
lo Eterno-Femenino
nos atrae adelante”

Victoria Sendón de León

1 “Lo femenino y lo sagrado”. Cátedra. Madrid, 2000 pag. 79
2 Ibíd. pag. 79
3 JUNG, C.G. : “Símbolos de transformación”. Paidós. Barcelona, 1982 pag. 195
4 Planeta. Barcelona, 1985 pag. 184
5 “El Cáliz y la Espada”. Cuatro Vientos. Santiago de Chile, 1990
6 “Priestess”
7 “Poema de Gilgamesh”. Editora Nacional. Madrid, 1980

http://www.concienciasinfronteras.com

sabiduría… y libertad…

…reconocerme como mujer y disfrutarlo plenamente…

El Yoga y la mujer

Una visión diferente sobre el ciclo menstrual femenino

Desde mediados del siglo pasado la mujer ha conseguido muchos avances en derechos y reconocimientos dentro la sociedad. Pese a que todavía queda mucho camino para recorrer, desde su incorporación al mundo laboral ha avanzado en su lucha para la igualdad con el sexo masculino. La sociedad ha cambiado bastante su mentalidad tradicionalmente machista y está haciendo pasos adelante para llegar a una plena igualdad de derechos. Pero, y quizás porque era la única vía posible, durante este tiempo, el movimiento feminista ha intentado conseguir esta igualdad imitando al hombre, olvidándose de que hombres y mujeres son seres de naturaleza diferente, cada cual con sus características. Se puede decir que ha habido una renuncia a vivir la esencia femenina, empezando por descuidar el ciclo menstrual y manteniendo la menstruación como tabú.
El ciclo menstrual conecta la mujer con su cuerpo y sus peculiaridades. A diferencia de los hombres, las mujeres en edad fértil somos cíclicas y cambiantes. Las oscilaciones hormonales hacen que nuestro cuerpo y nuestras emociones fluctúen, siguiendo un ciclo más o menos regular. Conocer este ciclo y aceptarlo es de vital importancia para ser nosotras mismas sin traicionar nuestra verdadera esencia. Podemos conseguir lo mismo que los hombres y llegar a los mismos lugares, pero el camino y la manera de hacer y sentir serán diferentes.
El objetivo final del yoga es la unión de todos los aspectos de la persona (físico, mental y emocional) para que esté en armonía consigo misma y su entorno. (No olvidamos que la palabra yoga etimológicamente quiere decir UNIÓN). Esta armonía comporta la salud física, emocional y mental. Pero, ¿cómo puede la mujer conseguir esta unión si renuncia a su ciclo menstrual, quiere parecer un hombre y comportarse como un hombre? La propuesta del yoga es recuperar la feminidad hipotecada y la creatividad que hay en cada una de las mujeres. ¿Cómo? Pues, por una parte, reconociendo los propios ciclos, observándolos y estudiándolos con mimo y por otro, integrando este conocimiento en la vida diaria (muchas mujeres se disgustan para el hecho de menstruar en lugar de disfrutar de su menstruación…). Con esto conseguiremos aumentar nuestra conciencia femenina y creatividad para sacarle el máximo provecho. Socialmente, sólo desde una feminidad plenamente vivida, las mujeres podrán llegar a estar en armonía con los hombres y crear una sociedad equilibrada y justa.
Para aumentar la conciencia en cada fase del ciclo menstrual y sus características, el yoga propone una serie de ejercicios físicos y posturas (âsana), técnicas de respiración (pranayama), de visualización, concentración (dharana) y relajación.
Para conocer nuestro ciclo menstrual podemos llevar un diario durante cinco o seis ciclos. (Consideramos el primer día del ciclo, el día en que aparece el sangrado de la menstruación). En este diario apuntaremos el día del ciclo, en qué fase está la luna, cuál es nuestro nivel de energía, qué cambios notamos en nuestro cuerpo, cuáles son nuestras emociones, de qué humor estamos, cómo es nuestra sexualidad, nuestros sueños, si tenemos preferencias por un u otro alimento, si nos apetece vestirnos de una manera determinada, si queremos estar solas o queremos compañía, etc. Cuando tengamos tres o más ciclos resumiremos toda esta información en un diagrama circular que dividiremos en el número de días entre dos menstruaciones. Comparando los diagramas de meses diferentes podremos observar que hay patrones físicos y emocionales que se repiten coincidiendo con cada fase del ciclo.
El ciclo menstrual se puede dividir en cuatro fases o patrones más o menos definidos, que se relacionan con diferentes aspectos o arquetipos de la mujer. Estas fases son:

  • La fase del sangrado o menstrual (arquetipo de la bruja)
  • Desde que se acaba el sangrado hasta que empieza la ovulación o fase preovulatoria (arquetipo de la virgen)
  • La ovulación (arquetipo de la madre)
  • Del final de la ovulación hasta que llega la menstruación o fase premenstrual (arquetipo de la hechicera)

La mujer fluye a través de las energías de estos arquetipos siguiendo un ciclo regular y acompañada de las diferentes fases de la luna. La luna tiene un efecto muy notorio sobre los ciclos hormonales de la mujer. El ciclo menstrual es de 28 días como el ciclo lunar. Como la luna, la mujer pasa de un máximo de energía y extroversión de la fase de la virgen, hacia poco a poco, una disminución de energía e introspección durante la menstruación. Durante este viaje de fuera hacia adentro, el cuerpo cambiará de la misma manera que las emociones y la manera de percibir y reaccionar frente el mundo externo. Es necesario decir que todas las mujeres son distintas y que cada una hará este viaje a su manera. Y que no todos los meses será exactamente igual, ni todos los ciclos durarán lo mismo. Incluso se puede observar como a veces se menstrua con la luna llena y otras con la luna nueva, pudiéndolo relacionar con el momento y las circunstancias que se está viviendo.
Vamos a ver cuáles son las peculiaridades de cada fase y cuáles son las propuestas del yoga para vivir mejor cada una, superando las molestias que puedan aparecer y, en definitiva, teniendo más conciencia de lo que nos pasa y cómo lo vivimos.

Fase preovulatoria o fase de la virgen
En los ovarios hay unas células denominadas folículos que contienen los óvulos, maduros e inmaduros. Durante la fase preovulatoria, un folículo madura y produce estrógeno, una hormona que estimula las mamas y la pared uterina que contendrá el ovulo para fecundar. Durante esta etapa, la mujer no es fértil y acaba de salir de la fase de la menstruación renovada y con ganas de vivir. Si durante la menstruación una ha hecho limpieza física y emocional, esta fase es vivida como un renacimiento, donde hay fuerza y entusiasmo para llevar a término proyectos e ilusiones. Durante esta etapa, la mujer tiene confianza en sí misma, es sociable, tiene una gran poder de concentración y análisis. Es un momento idóneo para emprender nuevos proyectos y vivir el mundo al máximo. Es una etapa dinámica, de acción. Se podría decir que es la fase masculina (yang) dentro del ciclo femenino. Pero existe el peligro de quedarse estancada en esta fase y no pasar a la siguiente. Las mujeres que se estacan en la fase de la virgen acostumbran a ser excesivamente independientes, pueden estar demasiados volcadas a su profesión descuidando los otros aspectos de su vida, tener una ambición desmesurada, les puede ser difícil entregarse a cualquier relación, pueden ser incapaces de cuidar de los demás, tener miedo a la maternidad, etc…. Durante esta etapa se recomienda hacer ejercicios dinámicos, tipos el saludo al Sol (serie de ejercicios enlazados hechos de manera dinámica), o posturas que requieran de mucha concentración como âsanas de equilibrio (el árbol) o fuerza, (la tabla inclinada). Con estas posturas estimularemos nuestra concentración, fortaleza y eficacia. Es un buen momento para realizar kundalini yoga. También se puede practicar la siguiente meditación para sacar el máximo provecho de la capacidad de concentración: TRATAK. Ponemos una vela o nos sentamos delante del hogar de fuego. Nos concentramos en la llama durante unos cuantos minutos, procurando que la única cosa que haya a nuestra mente sea la llama. En este proceso, la mente se aquieta y se ordena de manera natural. Continuamos fijándonos en la llama hasta que cuando cerramos los ojos todavía vemos la llama dentro de nosotras. Imaginamos que esta llama se mueve nuestro y nos llena de dinamismo y fuerza. Es la vida en nuestro interior. Quédate un tiempo saboreando esta sensación hasta que creas que ya puedes abrir los ojos y volver a tu realidad. Existen otras técnicas de meditación más sofisticadas, como las meditaciones taoístas, consistentes en ponerse en contacto con nuestros ovarios hasta sentir la energía que va cogiendo el óvulo mientras madura dentro el folículo para después pasarla al resto del cuerpo. El sistema taoísta considera que esta energía vital es de máxima importancia para una correcta salud en la mujer. Pero para practicarla es necesario dominar antes otras técnicas de meditación más sencillas.

Fase ovulatoria o fase de la madre
Durante esta fase, aproximadamente entre los días 14 y 16 desde la menstruación, aunque puede cambiar según cada mujer, el folículo se abre, el óvulo se libera y se forma el cuerpo lúteo, produciéndose progesterona (que prepara la pared uterina para la fertilización) y estrógenos. La mujer está exuberante de energía, se puede decir que es el máximo de energía del ciclo, pero de una calidad diferente a la de la etapa anterior. Ahora la mujer tiene la energía de la madre, una energía amorosa, fuerte, que la capacita para cuidar de los demás y la conecta con la tierra. Es un momento en el cual la atención se focaliza en nutrir y cuidar de los demás más que de una misma.
Se puede aprovechar esta fase para disfrutar de las relaciones con los demás (tanto familiares como con los amigos o compañeros de trabajo), puesto que tenemos una gran capacidad de empatía y para dar un empujón a aquellos proyectos que necesitan algo más de cuidado o estaban estancados. También es una etapa en que la sexualidad está exaltada, así como la creatividad. Desde el yoga se proponen posturas que aumenten nuestra raíz, como la postura de la montaña, o que trabajen las piernas, como la pinza o la rana, o que abran el pecho, como la postura del pez. Es necesario recordar que sólo practicaremos estas posturas si las conocemos o contamos con la ayuda del profesor. También son útiles los mudras (gestos de las manos) que estimulan nuestro corazón, como el mudra Atmanjali (con las manos juntas a la altura del corazón, en posición de plegaria). Meditar andando en la naturaleza (mejor sin calzado si las condiciones climatológicas y del suelo lo permiten), sintiendo el contacto de los pies con la madre Tierra, arraigándonos y teniendo la sensación de formar parte del Universo, también son prácticas interesantes en este momento. Me gustaría destacar una meditación budista muy aconsejada para aprovechar la capacidad amorosa de este momento: el Toklen. Es una practica ancestral budista que se utiliza para aumentar nuestra capacidad de compasión, tanto hacia a nuestro propio dolor o el de los otros seres. Se trata de centrarnos en el propio corazón, sintiendo sus latidos durante un rato. Después, visualizamos el dolor que queremos trabajar como si se tratara de un humo negro, espeso. Inspirando visualizamos como este dolor entra en nuestro corazón y exhalando, hacemos salir de nuestro corazón una luz, amorosa y compasiva, y dirigida hacia la persona que sufre. Es como si se transformara el dolor en luz dentro el corazón. Esta práctica agudiza nuestra capacidad de empatía y de compasión auténtica y desinteresada, como la que las madres tienen hacia sus hijos.

Fase premenstrual o de la hechicera
En esta fase, el cuerpo lúteo no fecundado degenera de manera gradual y los niveles de hormonas disminuyen. Puede aparecer el conocido “síndrome premenstrual” con diferentes síntomas como migrañas, tensión, debilidad, mamas hinchadas y sensibles, retención de líquidos, fatiga, irritabilidad, depresión, etc. Después de la etapa de máximo contacto con el exterior que representa la fase de la madre, empieza el viaje hacia el interior de una misma y un descenso progresivo de la fuerza y la energía física. La mujer tiene más conciencia de sí misma y de su propio poder creativo. Puede ser una etapa muy creativa o muy destructora, en la cual la energía creativa que contenía el óvulo quiere expresarse. Es también una etapa donde la intuición de la mujer está más presente, tiene una necesidad espiritual y de conocimiento interno mayor. Pero también es una fase de revisión y examen de la propia vida, para decidir qué necesitamos eliminar y qué cambios nos convendría hacer. Antes de la menstruación es una buena etapa para hacer limpieza. Dado que puede ser una etapa de dónde pueden aparecer tensiones físicas, pero el nivel de energía es menor, se recomienda hacer posturas moderadas. Son especialmente indicadas las posturas invertidas, que relajarán la tensión mental provocada por un exceso de creatividad y equilibrarán nuestro cuerpo. La postura de la vela está indicada en el caso de cansancio de piernas (pero se trata de una postura que no se debe hacer sin conocimiento previo o ayuda del profesor). Haremos un yoga suave adaptado a nuestras necesidades físicas y que calme nuestra mente. También se recomienda hacer posturas que desbloqueen el hígado, como torsiones y lateralizaciones, para dar más espacio a este órgano y aliviar la irritabilidad. La práctica de yoga nidra (yoga de la relajación) también es muy recomendable. Tendidas en posición supina, bien abrigadas y tapadas, y con la determinación firme de no dormirnos, vamos relajando progresivamente nuestro cuerpo, siguiendo las pautas del profesor (puede ser una cinta grabada). Poco a poco alcanzaremos un estado de relajación máxima, donde se nos pide hacer una afirmación que nos ayude a realizar el cambio que queramos en nuestra vida (puede ser desde un cambio emocional, mental, de hábitos, de energía, etc…). Y poco a poco volveremos a despertar muy suavemente. Se dice que una hora de relajación profunda repara nuestro cuerpo como cinco horas de sueño y es idónea para reducir la sensación de cansancio.

Menstruación o fase de la bruja
La menstruación es la fase más interior de la mujer. Puede que quieras estar sola o tengas ganas de aislarte. En algunas culturas tribales, las mujeres se separan del grupo cuando menstrúan. Es tan grande el contacto con su yo más íntimo, que los chamanes las temen. Es la fase dónde la mujer es capaz de entrar en los misterios más profundos de ella misma y de la creación. Es un tiempo para la lentitud, tanto física como mental, el recogimiento, el descanso y la conciencia, donde se hace limpieza de todo lo que ha pasado durante el mes y se puede eliminar todo aquello que se ha detectado como no deseado durante la fase premenstrual. Es, pues, una etapa de destrucción para vo